• Johnny Ramírez lleva casi tres años sembrando y cosechando hortalizas y frutales sin químicos en su huerta rural del barrio Salitre en Suba, un terreno donde también tiene un apiario que le permite comercializar la miel, el polen y propóleo de las abejas.
  • ‘Cobá el hogar de las abejas’ es el nombre de su emprendimiento, uno de los cinco que conforman la primera ruta agroecológica ‘De huerta en huerta’ de Bogotá.
Huerteros de Suba

La agricultura urbana y la apicultura son las grandes pasiones de Johnny Ramírez, un joven de la localidad de Suba.

Los árboles y las plantas siempre le causaron una gran curiosidad. Por eso, desde muy niño empezó a leer todo libro que encontraba sobre el mundo de la botánica, para así poder conocer los poderes y propiedades de las especies que veía en las zonas boscosas cercanas a su casa, ubicada en la zona rural de la localidad de Suba.

Al terminar el colegio escogió como carrera la ingeniería forestal, ciencia dedicada al cuidado y gestión de los bosques y los recursos naturales de los ecosistemas forestales. Mientras estudiaba pensaba que al terminar la universidad lloverían las ofertas laborales, ya que más de la mitad de Colombia está pintada con el verde del bosque.

“Pero no fue así. Cuando recibí el diploma como ingeniero forestal y empecé a buscar trabajo, no encontré nada bueno. Además, el tipo de contratación no era el más idóneo para mí. Eso me desmotivó mucho y me puse a pensar en otras opciones que involucraran temas ambientales”, recuerda Johnny Steven Ramírez Hernández, hoy con 28 años de vida.

Huerteros de Suba

Desde la huerta de Johnny se puede apreciar un panorama general de la localidad de Suba.

Un amigo que vive en Tena (Cundinamarca) le comentó que estaba haciendo agricultura orgánica en su finca. “Fui a visitarlo para conocer cómo cultivaba cítricos sin la necesidad de aplicar químicos y pesticidas. Me contó que con la agricultura orgánica tenía mejores resultados por los bajos costos de producción”.

Johnny fue varias veces a la finca de su amigo, viajes en donde fue ampliando su conocimiento y lo motivaron a sembrar en un predio de dos hectáreas ubicado al frente de su casa, en el barrio Salitre (zona rural de la localidad de Suba). “El dueño del terreno se lo había arrendado hace muchos años a mi papá”.

En 2019, con el permiso del propietario de la zona, este joven empezó a darle forma a una huerta. Primero consultó los libros y videos de Jairo Restrepo Rivera, uno de los mayores referente en agricultura orgánica, información que aplicó primero con un cultivo de uchuvas.

Huerteros de Suba

Frutales como tomate de árbol, lulo y mora son protagonistas en la huerta de este ingeniero forestal.

“Luego fui a la Universidad Jorge Tadeo Lozano para comprar varias plántulas y sembrarlas en la huerta con ayuda de mi padre y un tío. Apliqué varios abonos foliares orgánicos, por lo cual las cosechas se dieron muy bien”.

Consultando estudios científicos, libros e información en internet, Johnny fue aprendiendo más sobre los nutrientes y minerales que necesita la tierra y los procesos para hacer abonos orgánicos. “Todo es un aprendizaje de ensayo y error. Cuando algo no va bien en la huerta paro, investigo, analizo y experimento”.

La huerta, de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, está ubicada en una ladera desde donde se puede apreciar la majestuosidad de la localidad de Suba y en algunas ocasiones los nevados del Tolima y Ruiz.

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Johnny comercializa las hortalizas, verduras y frutas de su huerta con amigos y conocidos.

Los cultivos, todos con un manejo agroecológico y sin ningún químico, son variados: hay hortalizas como cebolla larga, acelga, espinaca, coliflor y brócoli; tubérculos como papas nativas; y frutales como tomate de árbol, lulo, fresa, granadilla, curuba y mora.

“Madrugo todos los días para ver qué labores necesita la huerta, como el deshierbe, siembra, cosecha, riego y abono. Siempre hay algo que hacer, por lo cual me la paso ocupado”.

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Johnny asegura que la huerta le ha permitido alimentarse mejor y ganar recursos económicos.

Hogar de las abejas

Paralelo a la huerta, Johnny dio marcha a un nuevo proyecto: fortalecer el apiario que ha pasado de generación en generación en su familia y del cual aprovechan la miel de las abejas para vender en el barrio.

“Como es una zona rural, varios habitantes del barrio han construido colmenas para las abejas. Las de mi familia, ubicadas en el predio arrendado, están desde hace 30 años, un proyecto que empezó mi abuelo y luego se lo heredó a mi papá”.

Un día, mientras se untaba con la tierra fértil de la huerta, Johnny vio que su papá y un primo iban a cosechar la miel de las colmenas, un cuadro que lo motivó a aprender sobre la apicultura.

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Además de sembrar y cosechar en la huerta, este ingeniero forestal cuida a las abejas que tiene en un apiario.

“Luego de ver el proceso en el apiario le propuse a mi padre que ampliara el proyecto. Sabía que de las colmenas podíamos extraer otros productos además de la miel, como el propóleo, polen y jalea real”.

Pero el joven no quería aventurarse sin aún contar con conocimientos más específicos sobre la apicultura. Por eso se inscribió en un diplomado en la Universidad Nacional dictado por el entomólogo Jorge Tello, uno de los mayores expertos en abejas del país.

“En el diplomado aprendí sobre los métodos de extracción, la reproducción en las colmenas, cómo crear nuevas reinas, el manejo que requiere un apiario y cosechar jalea real, propóleo, polen y miel”.

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Johnny hace parte de la primera ruta agroecológica de huertas en Bogotá.

Con lo aprendido en la Universidad Nacional, Johnny realizó varios cambios en el apiario familiar. Primero trasladó las 10 colmenas a la zona más alejada del predio, un sitio que cerró con una tela para disminuir la agresividad de las abejas.

“Sin la tela, las abejas tendían a atacarnos cuando pasábamos cerca, algo que ya no sucede. Para las cosechas de la miel, época en la que las abejas se alborotan mucho, adecuamos una zona pequeña con cerramiento para no tener inconvenientes”.

Con la miel que sacan de las 10 colmenas, Johnny y su padre venden botellas de diversos tamaños. La más grande es de 750 mililitros, con una miel que pesa un kilogramo. El polen se cosecha tanto para la venta como para alimentar a las abejas en invierno, ya que durante esa época no pueden salir a trabajar durante todo el día.

“El propóleo se cosecha bruto por medio de un proceso de extracción con alcohol etílico de 96%. Eso da un líquido o tintura que es el extracto de propóleo, producto que vendemos en frascos de 30 mililitros”.

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La apicultura ha pasado de generación en generación en las familia de Johnny.

Ruta pionera

‘Cobá: el hogar de las abejas’ fue el nombre escogido por Johnny para su emprendimiento de huerta con apiario. Según él, esta palabra fue utilizada por los mayas y significa agua con musgo.

“El año pasado me invitaron a mostrar mi experiencia de la huerta y las abejas en una universidad, donde una compañera me propuso que montáramos un proyecto turístico que empezó a constituirse al poco tiempo”.

Expertos del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) se contactaron con el joven para conocer su trabajo como agricultor y apicultor. “Me dijeron que tenían proyectado crear una ruta agroecológica con las huertas más grandes y exitosas de la localidad de Suba”.

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La huerta y el apiario de Johnny fueron seleccionadas para participar en la primera ruta agroecológica de Bogotá.

Johnny participó en varias capacitaciones del proyecto de agricultura urbana y periurbana del JBB, el cual ya suma 18 años. “Allí fortalecí mi conocimiento en abonos orgánicos, técnicas de siembra y riego y manejo agroecológico para las plagas. También me dieron insumos como abonos, cascarilla de arroz y humus de lombriz”.

En septiembre de 2021, el Jardín Botánico, el Instituto Distrital de Turismo (IDT) y la Alcaldía Local lanzaron la primera ruta agroecológica ‘De huerta en huerta’ de Bogotá, conformada por cinco huertas de la localidad de Suba y llamada la ‘Ruta del sol y del agua’.

‘Coba: el hogar de las abejas’, Vivero Ambientes Naturales, Micaela, Guerreros y Guerreras en Acción y el aula ambiental Mirador de Los Nevados, fueron las huertas seleccionadas por contar con amplias áreas de cultivo, diversidad de especies, programación de siembra, cultivos escalonados, aprovechamiento de los residuos, autosostenibilidad para las familias, seguridad alimentaria y productos limpios.

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Aunque no descarta ejercer como ingeniero forestal, por ahora Johnny está dedicado a su huerta y apiario.

“Cada una de las huertas tiene un potencial y el mío son las abejas, los mayores polinizadores del planeta. Las personas que nos visitan a través de la ruta tienen la oportunidad de entrar al apiario, con sus respectivos trajes de protección, para aprender sobre el proceso de cosecha y los métodos de extracción”.

Según Johnny, con esta iniciativa se está generando turismo en torno a la agricultura urbana y periurbana. “Los que visitan mi proyecto compran los productos que elaboramos con lo que nos da el apiario, además de las hortalizas y frutas de la huerta que también consumimos en la casa”.

Pero el joven va más allá para poder comercializar sus productos. Hace uso de las redes sociales del emprendimiento (@cobaelhogardelasabejas en Instagram y Facebook) y hace voz a voz por el barrio y con sus conocidos.

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Los ciudadanos pueden conocer la huerta y el apiario de Johnny, emprendimiento que cuenta con el apoyo del JBB.

“Ya tenemos una clientela fija que nos encarga miel, propóleo, polen, hortalizas, frutas y abonos. Mi novia y hermana también me ayudan mostrando el emprendimiento con sus amigos y estamos haciendo domicilios”.

Como el predio es bastante amplio, hace poco Johnny construyó un corral para gallinas y compró dos terneros que mantiene en una zona apartada de la huerta y el apiario. “Los animales se alimentan con los productos de la huerta que ya no se pueden vender. Además, con el estiércol elaboro abonos orgánicos”.

Aunque no tiene la más mínima intención de dejar a un lado las abejas y la agricultura, este joven no descarta aplicar todos los conocimientos que tiene como ingeniero forestal.

“El ideal es distribuir bien los tiempos para hacer otras cosas. Sin embargo, no me veo buscando trabajo en una empresa o encerrado en una oficina; quiero seguir experimentando con alternativas que me llenen y hagan feliz”.

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Por su trabajo con las abejas y la huerta, Johnny ha sido invitado a varios eventos y congresos en la capital.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá