• La versión número 37 de este encuentro con el campo tuvo como protagonistas a las mujeres que siembran y comercializan productos de la agricultura urbana.
  • El pasado fin de semana, cerca de 20 huerteras recibieron una serenata de música popular, regalos, palabras de admiración y muchos abrazos.
  • Este mercado también contó con un taller de gastrobotánica y transformación de plantas como la buganvilia, clitoria y eugenia.

Fanny Forero, habitante del barrio Bosque Popular en la localidad de Engativá, tiene una cita inamovible el primer fin de semana de cada mes en el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), un sitio que define como el bosque más hermoso de la ciudad.

Su visita siempre es en la plazoleta principal de la entidad, es decir que no tiene que hacer fila para cancelar el ingreso. Su objetivo es mercar hortalizas, plantas medicinales o productos transformados de la agricultura urbana que ofrece el Mercado Campesino Agroecológico.

“Siempre vengo los días sábados con mi carrito de tela. A las siete de la mañana inicio mi recorrido por todos los puestos del mercado y converso con cada uno de los productores, la mayoría huerteras que siembran sin utilizar químicos”.

Según Fanny, no se ha perdido un solo mercado campesino en los cerca de tres años que lleva. “Me gusta mucho porque todos los productos son saludables y a precios más bajos que en las tiendas de barrio. Además, lo que compro me dura más”.

El puesto que más visita es el de Martha Orobajó, una huertera del cabildo muisca de Bosa que siembra en más de 10 huertas urbanas comunitarias de esta localidad del sur de la ciudad. Allí permanece las primeras horas de la mañana del sábado.

“Doña Fanny es la clienta principal de estos mercados campesinos, una estrategia liderada por el Jardín Botánico que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Económico. Es una mujer maravillosa que siempre me compra muchos de mis productos”, aseguró Martha.

En la versión número 37 de estos mercados, realizada el 1 y 2 de marzo, Fanny salió de la plazoleta del JBB con su carrito lleno de hortalizas de varias huertas de Bogotá y muchas piñas y yucas que llevó un campesino del Meta.

“Me gustaría que este mercado fuera más seguido. Además de alimentarnos sanos, estamos ayudando económicamente a varios de los huerteros de la ciudad, personas maravillosas que mantienen vivo el legado de sembrar”, dijo Fanny.

Serenata y regalos

La clienta número uno de los mercados campesinos del Jardín Botánico escuchó que sus amigas huerteras iban a recibir un homenaje el día domingo, un reconocimiento por su labor en conmemoración del mes de la mujer.

“Aunque nunca vengo los domingos, en esta ocasión decidí hacer una excepción para ver qué les iban a dar a estas mujeres tan bonitas. También escuché que iban a hacer unos talleres de gastrobotánica y transformación con tres tipos de plantas”.

Al mediodía, Suyapa Barón, profesional del JBB y coordinadora de estos mercados, tomó el micrófono para anunciar el inicio del homenaje a las cerca de 20 huerteras y productoras locales que participaron en la versión número 37.

“Vamos a pedirles a los hombres que se encarguen por un momento de cada uno de los puestos. Las invito a acercarse a la mitad de la plazoleta para que iniciemos esta fiesta que busca resaltar el esfuerzo de todas las mujeres huerteras”.

Stefanía Bohórquez, educadora ambiental que hace parte de La Llovizna, un grupo huertero del barrio Mirandela en la localidad de Suba y quien elabora hummus de garbanzo y un falafel de lenteja, haba, perejil y zanahoria, se dirigió a sus compañeras.

“Para todas nosotras, las huertas son espacios de vida que nos dan la oportunidad de volver a ser y acordarnos de nuestras madres y abuelas. Somos mujeres soñadoras que sembramos semillas y nos volvemos a relacionar con la tierra y nuestros saberes”.

Julián Pedroza, un cantante de música popular conocido artísticamente como Sega, se dirigió a las homenajeadas. Marisabel Téllez, líder de la huerta La Llovizna, y Lolita Salazar, agricultora urbana de San Cristóbal, se confundieron con la pinta del cantante.

“Debido a su pinta moderna, lo primero que pensamos fue que nos iba a poner a bailar reguetón, una música que no nos gusta. Sin embargo, cuando Sega empezó a cantar una ranchera, quedamos maravilladas con su voz”.

Durante aproximadamente una hora, las cerca de 20 huerteras y productoras locales cantaron y bailaron al son de la música de Sega. Cada vez que acababa una canción, el artista les decía palabras de agradecimiento y admiración a estas mujeres emprendedoras.

Elizabeth Sánchez, una mujer descendiente de los muiscas que siembra una gran variedad de hortalizas en Tunta Chavela, una huerta ubicada en la zona rural de la localidad de Suba, fue una de las huerteras que más se gozó la serenata de música popular.

“Me sentí muy contenta porque es la música con la que me crie en Suba cuando no había edificios y calles. Esta serenata me permitió viajar a esa niñez tan hermosa cuando mis padres y abuelos me enseñaron a sembrar”.

El homenaje a la mujer huertera continuó con la entrega de unos kits con libros y cuadernos del Jardín Botánico. “Soy una mujer muy estudiosa y por eso me gustó mucho el libro de agricultura urbana que nos dieron”, dijo Luz Stella Ávila de la huerta Ofir-Trébol de Fontibón.

Otilia Sanabria (Usme), Blanca Castro (Tunjuelito), Johanna Bañol (Suba), Vanessa Sáenz (Usme), Olga Burgos (Suba), Claudia Moreno (Puente Aranda), Alexandra Arias (Suba), Teresa Portillo (Tunjuelito), María Romero (Usaquén) y Blanca Cruz (Suba), fueron otras de las huerteras homenajeadas.

“Las huerteras y productoras son el corazón y alma del Mercado Campesino Agroecológico. Este homenaje es un reconocimiento a su dedicación, cariño y berraquera y a su desbordado amor por la agricultura urbana”, puntualizó Barón.

El poder de las plantas

Las plantas también fueron protagonistas en la versión 37 de los mercados campesinos del JBB. El pasado sábado y domingo, profesionales del equipo de agricultura urbana realizaron el taller “El poder de las plantas: belleza que florece y sabores que sanan”.

Claudia Veloza, encargada de la línea de transformación, elaboró un tónico facial con tres plantas bastante coloridas y conocidas en las zonas urbanas de Bogotá: buganvilia, clitoria y eugenia.

 Por su parte, el chef Diego Huertas, quien lidera la línea de gastrobotánica, preparó un dip de uchuvas, una bebida con los frutos y flores de la buganvilia, clitoria y eugenia y una mermelada con fresas y ruibarbo.

“Más de 20 personas participaron en este taller. Nuestro objetivo es que la ciudadanía se alimente mejor a través de la gastrobotánica y aprenda a transformar ciertas plantas en productos como tónicos, jabones y labiales”, informó Veloza.

Las personas que quieran solicitar alguno de estos talleres pueden comunicarse a los correos mercadeoaup@jbb.gov.co o agriculturaurbana@jbb.gov.co. “Nosotros les informaremos los costos y la logística necesaria”.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá