• El Jardín Botánico José Celestino Mutis inauguró el banco comunitario de semillas agroecológicas de la localidad de Puente Aranda, el número 12 de la ciudad.
  • Está ubicado en una zona cubierta del ecoparque de Ciudad Montes, el primer bosque urbano de Bogotá en ser postulado por la ciudadanía.
  • Alberga 50 variedades de semillas nativas y criollas, como maíz morado dulce, haba rosada, frijol negro y cebada perlada, y será administrado por la comunidad huertera.

Más de 30 huerteros de la localidad de Puente Aranda se dieron cita en la maloca del ecoparque de Ciudad Montes para presenciar el nuevo hito comunitario e institucional de este bosque urbano de 63.700 metros cuadrados ubicado a pocos metros del río Fucha.

Se trataba de la inauguración del banco comunitario de semillas agroecológicas número 12 de la capital del país, un proyecto liderado por el equipo de agricultura urbana del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) que busca fortalecer la soberanía alimentaria y rescatar la ancestralidad.

Blanca de Cortés, una mujer nacida hace ocho décadas en el municipio nariñense de Ipiales, era una de las más entusiasmadas en conocer el nuevo reservorio de semillas nativas y criollas de la localidad, algunas de las cuales conoció cuando era niña en las tierras del suroccidente del país.

En septiembre, esta carismática abuela con el cabello totalmente platinado y una sonrisa enternecedora, participó junto a su hija en los cuatro talleres que realizaron varios profesionales del Jardín Botánico sobre este nuevo proyecto.

“Aunque conocía varios maíces, fríjoles y papas, en esas clases aprendí que en Colombia hay cientos de variedades de semillas ancestrales. En los talleres nos enseñaron que el banco iba a funcionar con préstamos, es decir que por cada semilla debemos devolver el doble”.

Sus ojos soñadores inspeccionaron los alrededores de la maloca en busca de los frascos de vidrio y las miles de semillas del banco. “No los encontré por ningún lado. Solo vi una mesa llena de plantas secas, recipientes y una estufa”.

Juan David Córdoba, ingeniero en agroecología que coordina la estrategia de bancos de semillas agroecológicas del JBB, se dirigió a la comunidad huertera para informar las diversas actividades que se realizarían durante el lanzamiento del reservorio ancestral de Puente Aranda.

“Primero van a participar en un taller de jabones ecológicos y luego escucharán las intervenciones de los profesionales del Jardín Botánico y Ángela Berdugo, la líder de la huerta del ecoparque que será la encargada del manejo del banco de semillas”.

El rostro de Blanca seguía expresando confusión al no saber dónde estaría ubicado el banco que conoció en los talleres a través de varias fotografías digitales. Sus dudas desaparecieron cuando Juan David informó cuáles serían las últimas actividades de la inauguración.

“Luego de sembrar varias semillas de cubios y papas nativas en una de las camas elevadas de la huerta, conocerán cómo quedó montado el banco comunitario de semillas de Puente Aranda: estará ubicado en una zona cubierta del ecoparque y tendrá 54 frascos de vidrio”.

La huertera del barrio El Sol, ubicado a unas pocas cuadras de Ciudad Montes, cambió de expresión y se entusiasmó con el taller de jabones ecológicos. “Siempre he querido aprender a hacer jabones con las plantas medicinales”, expresó Blanca.

A limpiar las malas energías

Claudia Veloza, ingeniera agrónoma del equipo de agricultura urbana del Jardín Botánico, preparó un taller especial para la presentación del nuevo banco comunitario de semillas agroecológicas de Puente Aranda.

Su objetivo era que los huerteros de la localidad aprendieran a elaborar jabones ecológicos con varias hojas deshidratadas de plantas como ruda, hierbabuena, menta y eucalipto.

“La línea de transformados de la agricultura urbana que lidero, busca darles un valor agregado a las plantas y aumentar su vida útil. Esto lo logramos elaborando productos como jabones ecológicos, aguas floridas, desodorantes y aceites”.

El taller inició con la presentación de la materia prima, elementos que Claudia organizó sobre una mesa: glicerina, base para jabón, espumante natural, polvos botánicos, plantas deshidratadas y colorante mineral.

“Estos jabones naturales, dependiendo de la especie que escojan, tendrán varios usos. Por ejemplo, la ruda sirve para desinflamar y cicatrizar y la hierbabuena y menta para relajarnos. Sin embargo, todas permiten limpiar las malas energías”.

Los más de 30 huerteros de Puente Aranda se organizaron en grupos de cinco personas para ver de cerca el proceso de elaboración de los jabones y escoger los ingredientes de su preferencia. “El primer paso es derretir la glicerina al baño María”.

En moldes con formas de hojas, dinosaurios, flores, corazones, osos, gatos y estrellas, los curiosos alumnos esparcieron la mezcla con todos los ingredientes y la dejaron reposar durante varios minutos.

“Hoy se llevarán a sus casas estos jabones ecológicos de diferentes olores y poderes medicinales. En este taller aprendieron que la agricultura urbana no solo es sembrar alimentos; lo que no se come también no lo podemos untar y así mejorar nuestra salud”, expresó Claudia.

Blanca, que elaboró tres jabones en forma de hojas y dinosaurios con la ayuda de su hija, cumplió el sueño de aprender esta nueva técnica. “Nunca es tarde para aprender. La profesora fue muy paciente y me explicó detalladamente todos los pasos, información que anotamos en un cuaderno”.

Nuevos custodios de semillas

Terminado el taller de jabones ecológicos, Juan David tomó la palabra para refrescar algunos de los conceptos que estos huerteros de Puente Aranda aprendieron durante los cuatro talleres realizados en septiembre, uno cada semana.

“El día de hoy vamos a materializar todos esos conocimientos, como la legislación y botánica base de las semillas; extracción y planes de germinación; generalidades de un banco comunitario de semillas; y la producción de semillas agroecológicas”.

El ingeniero en agroecología informó que durante las clases, realizadas en uno de los recintos de la Casa Museo Antonio Nariño, ubicada en uno de los extremos del parque o bosque urbano Ciudad Montes, aprendieron a diferenciar las semillas y los métodos de selección.

“También conocieron los diferentes tipos de semillas, como las recalcitrantes (que no toleran el almacenamiento durante periodos largos) y las ortodoxas (que pueden almacenarse a temperaturas bajas o inferiores a los 0°C durante largos periodos)”.

Además, los futuros custodios de semillas aprendieron a diferenciar las criollas (desarrolladas por los propios agricultores en sus campos de cultivo) de las nativas (su centro de origen se encuentra en la misma región donde se cultivan).

“En los talleres abordamos temáticas como las semillas híbridas, el resultado de la mejora genética de la especie que se da cruzando dos líneas con características y logrando un tipo de semilla que produce un rendimiento superior al de sus padres”.

El origen de los bancos de semillas fue un tema que les apasionó. Según Juan David, el primero fue fundado en Rusia en 1921 y luego comenzaron a surgir otros en varios países. “El objetivo era preservar y estudiar la variedad de plantas”.

“Los huerteros conocieron que estos bancos se utilizan para preservar, salvaguardar y defender las especies vegetales de la extinción; garantizar la biodiversidad del planeta; y proteger las semillas de una posible catástrofe biológica”, complementó el experto.

Sonia Bohórquez, coordinadora del grupo de agricultura urbana del Jardín Botánico en la localidad de Puente Aranda, expresó que el nuevo banco comunitario de semillas agroecológicas quedará en muy buenas manos.

“La huerta del ecoparque Ciudad Montes, llamada Aula Viva Agroecológica, es uno de los procesos de agricultura urbana más consolidados. Es fruto del trabajo de más de tres años de sus líderes huerteros, personas que se encargarán de administrar el banco”.

Según Sonia, Ángela Berdugo, huertera, paquera y gran conocedora de la historia de Puente Aranda, será la encargada de administrar y liderar el banco comunitario de semillas de esta localidad.

“El banco no pudo quedar en mejores manos. Ángela y las demás personas que participan en las actividades del Aula Viva Agroecológica son muy organizadas y dedicadas cien por ciento a sembrar la semilla de la agricultura urbana en el territorio”.

Siembra y banco de semillas

Ángela Berdugo, coordinadora de la huerta del ecoparque del bosque urbano Ciudad Montes se dirigió a la comunidad huertera con la voz entrecortada debido a la emoción de ver materializado uno de sus grandes sueños.

“Estamos infinitamente agradecidos con el Jardín Botánico por escoger esta huerta como el hogar del banco de semillas de Puente Aranda, un sueño que llevaba años en nuestras mentes y corazones; esto significa que estamos haciendo bien las cosas”.

Según esta ingeniera de sistemas pensionada, una mujer con espíritu huertero, corazón verde y alma de historiadora, albergar el reservorio de semillas nativas y criollas de la localidad es una gran responsabilidad para la comunidad.

“Nuestro reto estará en que funcione el banco, es decir en que la comunidad se acerque a hacer los préstamos de semillas y luego las siembre en sus huertas para retornar al sitio el doble del material que le fue dado”.

Para Ángela, este banco ayudará a vencer uno de los estigmas que hay sobre Puente Aranda. “Dicen que somos una localidad contaminada y sin verde, algo que es totalmente falso. Somos un territorio bastante biodiverso con comunidades empoderadas y defensoras de la naturaleza”.

La coordinadora de la huerta invitó a sus colegas a una de las 17 camas del aula viva para que participaran en la siembra de decenas de cubios y papas nativas, un sitio que fue preparado por Pedro Palmo Palma, operario del JBB que lleva 20 años en la entidad.

“Vamos a sembrar cubios y papas nativas en esta cama elevada como un acto simbólico de la inauguración de nuestro banco de semillas, el sueño huertero de esta comunidad que trabajará incansablemente por sacarlo adelante”.

Juan David les dio varias indicaciones para la siembra. “Los cubios los vamos a sembrar en los extremos de la cama. Como vimos en los talleres, este tubérculo tiene un olor fuerte que protegerá a las papas de la llegada de las plagas. Es una especie ideal para la alelopatía”.

Cuando toda la cama elevada quedó totalmente sembrada, Juan David y Ángela llevaron a los 30 huerteros al sitio donde fue ubicado el banco comunitario de semillas agroecológicas.

No tuvieron que dar más de 50 pasos para llegar al lugar, un cobertizo en madera reciclada donde los huerteros guardan herramientas y otros productos para realizar sus actividades diarias de agricultura urbana.

“Es el sitio ideal porque es bastante oscuro y no tiene mucha humedad. Estas condiciones permitirán que las miles de semillas nativas y criollas que les vamos a entregar, no se vean afectadas”, precisó el ingeniero. 

Durante todo el evento, Carlos Salamanca y Felipe Pinto, profesionales del equipo de bancos de semillas, y el operario Pedro Pablo Palma, se encargaron del montaje de la estructura del banco: un estante en aluminio conformado por cinco repisas.

Los huerteros de Puente Aranda se organizaron alrededor del cobertizo. Juan David, Carlos y Felipe les informaron que el banco quedó conformado por 54 frascos de vidrio de diferentes tamaños, los cuales llenaron con miles de semillas nativas y criollas de 50 variedades. 

“Todas estas semillas fueron propagadas en el banco del Jardín Botánico, ubicado en la localidad de Engativá. Es el banco madre de Bogotá y se encarga de surtir de semillas agroecológicas a los demás bancos comunitarios”.

El banco comunitario de semillas agroecológicas de Puente Aranda cuenta con 11 variedades de maíz, cinco de frijol, tres de habas, tres de arveja, tres de tomate, dos de cebada, dos de lechuga y dos de amaranto.

También tiene semillas de ají, anisillo, apio, brócoli morado, caléndula, chía, cilantro, col lisa, cubios, espinaca, hinojo, linaza, mizuna, mostaza, papas nativas, perejil liso, trigo bonza y zanahoria.

“Los huerteros del ecoparque del bosque urbano Ciudad Montes recibieron un kit de fortalecimiento conformado por herramientas como azadón, cabos, jabón potásico, fumigadora de mano, balanza, humus, palín, extractos y señalética”, dijeron los profesionales.

Los asistentes, distribuidos en grupos de no más de cinco personas, ingresaron al cobertizo para conocer el nuevo banco. “Quedó muy hermoso con todos sus frascos repletos de semillas; ya quiero empezar a participar y así llenar mi huerta con nuevos productos ancestrales”, aseguró Blanca.

Así funcionará

Juan David y Ángela les recordaron que los bancos de semillas del JBB funcionan a través de préstamos: el compromiso es devolver el doble de semillas agroecológicas que fueron prestadas luego de un tiempo prudencial, donde todas se deben sembrar en las huertas.

“Estos bancos están diseñados para beneficiar a huertas urbanas comunitarias, instituciones educativas, organizaciones sociales y ambientales, así como a la ciudadanía interesada en prácticas de agricultura urbana, conservación de biodiversidad y producción agroecológica”.

En el caso del banco de Puente Aranda, el grupo comunitario de la huerta del ecoparque de Ciudad Montes, en cabeza de Ángela Berdugo, será el referente en el proceso de articulación y acompañamiento local.

“Ellos se encargarán de la administración y cuidado del banco, además de liderar los préstamos con la comunidad. Nosotros seguiremos brindando acompañamiento técnico en temas relacionados con la operación y el uso adecuado de los insumos”, apuntó el ingeniero.

Los líderes del Aula Viva Agroecológica y profesionales del JBB van a definir los días para hacer los préstamos en el ecoparque. Como el sitio es administrado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), también deben contar con su visto bueno.

“Este espacio será un punto de encuentro para el intercambio, conservación y circulación de semillas nativas y criollas, bajo principios agroecológicos y comunitarios. Se espera que su impacto se extienda a toda la localidad y zonas aledañas”, concluyó Juan David.

El JBB ya suma 12 bancos comunitarios de semillas en la ciudad: Suba, Bosa, Fontibón, Chapinero, Kennedy, Rafael Uribe Uribe, Sumapaz, San Cristóbal, Usme, Ciudad Bolívar y ahora Puente Aranda.

“También montamos un banco de semillas satélite en un colegio de Bosa. Esta administración tiene proyectado darle vida a 40 bancos en la capital, dos en cada localidad”, informó Wilson Rodríguez, coordinador del proyecto de agricultura urbana del JBB.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá