- Más de 200 personas, entre huerteros, emprendedores, académicos y comunidad en general, participaron en la primera versión de este evento del Jardín Botánico José Celestino Mutis.
- Conferencias, diálogos, muestras de gastrobotánica y transformados, talleres y recorridos temáticos, fueron algunas de las actividades que desnudaron la agricultura urbana de la ciudad.
- Esta exposición también contó con una feria demostrativa de procesos de innovación y soluciones tecnológicas y una muestra comercial de productos naturales, ecológicos y agroalimentarios.

Al auditorio principal del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) no le cabía una persona más el pasado sábado 18 de octubre. En esta ocasión no se trataba de la presentación de un nuevo descubrimiento botánico o la graduación de un diplomado de coberturas vegetales.
Más de 200 personas, entre huerteros, emprendedores, académicos y comunidad en general, se dieron cita en el bosque urbano más biodiverso de la ciudad, un tesoro verde con 70 años de vida, para participar en la primera versión de Expo Agricultura Urbana.
El evento, una vitrina para conectar experiencias, saberes y prácticas en torno a la sostenibilidad, la biodiversidad y la economía verde, inició con las palabras de María Claudia García, directora general del JBB.
“La agricultura urbana va mucho más allá de sembrar y cosechar alimentos saludables. Es una herramienta sanadora y de reconexión con la naturaleza que nos permite cambiar nuestras costumbres, mejorar la salud y transformar el territorio”.

Según García, esta actividad evoluciona y se convierte en un nuevo modelo de bioeconomía. “Ayuda a la economía de los huerteros y al mismo tiempo conserva la biodiversidad, rescata los saberes ancestrales y fortalece los servicios ambientales”.
En Expo Agricultura Urbana, los asistentes iban a disfrutar de conferencias, diálogos, muestras de gastrobotánica y transformados, talleres, recorridos temáticos y ferias de procesos innovadores y emprendimientos locales.
“Organizamos una agenda académica y espacios con talleres y actividades que mostrarán cómo se integra la agricultura urbana en la transformación de la ciudad, la economía y la lucha contra el cambio climático, un escenario que ya es una realidad”, informó la directora del JBB.
Ante la triple crisis ambiental que vive el planeta (la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el calentamiento global), García considera que la agricultura urbana es una herramienta fundamental para enfrentar sus consecuencias y desafíos.

“Nuestro proyecto de agricultura urbana y periurbana, que lleva más de 20 años, se sigue consolidando con nuevas estrategias como los bancos de semillas nativas que rescatan esa riqueza genética que hemos perdido”.
Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB, recalcó que la naturaleza debe ser la protagonista para encontrar las soluciones ante la crisis ambiental planetaria. En su intervención, también informó sobre la historia de la agricultura urbana en Bogotá.
“La esposa del presidente Mariano Ospina Pérez fue la promotora de la agricultura urbana en la ciudad en el barrio Muzú. Los almacenes Pomona nacieron por una pareja de inmigrantes alemanes que empezaron a cultivar en una pequeña huerta sus productos orgánicos”.
El subdirector aseguró que en 2004, cuando inició el proyecto de agricultura urbana en la capital, esta actividad fue estigmatizada como un tema para desplazados o personas con carencias económicas o vulnerables.

“A muchas personas les parecía extraño que alguien sembrara en su casa para tener alimentos sanos, disminuir los gastos del hogar, ocupar el tiempo libre o estar en contacto con la naturaleza. Esto cambió en 2020 con la pandemia del coronavirus”.
Álvarez informó que, durante el confinamiento, las asistencias técnicas de agricultura urbana se dispararon debido a la crisis económica y alimentaria. “Tener una huerta se convirtió en una alternativa para producir alimentos y construir redes comunitarias a través de trueques”.
Durante la actual administración, el Jardín Botánico tiene la meta de consolidar y fortalecer 25.000 huertas urbanas en Bogotá. “Queremos ser un referente en el continente americano y que otras ciudades aprendan de nuestra agricultura urbana”.
Wilson Rodríguez, coordinador del proyecto de agricultura urbana, presentó una cifra que hizo aplaudir a los más de 200 asistentes de Expo Agricultura Urbana: el dinero que les ha llegado a los huerteros que hacen parte de estrategia de promoción y comercialización.

“Acabamos de alcanzar ingresos de más de 1.014 millones de pesos, dinero que no se quedó en intermediarios, fletes o transportadores sino que llegó a los bolsillos de los agricultores urbanos que participan en escenarios como nuestros Mercados Campesinos Agroecológicos”.
Este hito económico, según Rodríguez, es fruto del esfuerzo de las 80 personas que trabajan en las líneas del equipo de agricultura urbana del JBB, como la de promoción y comercialización y las coordinaciones territoriales en las 20 localidades.
“También es de los profesionales de los 11 bancos de semillas, las cinco rutas agroecológicas, las 19 redes de huertas urbanas y las líneas de gastrobotánica, transformados, clúster de investigación y horticultura terapéutica”.
Rodríguez manifestó que la agricultura urbana en Bogotá seguirá creciendo. El JBB tiene metas ambiciosas como consolidar 40 bancos de semillas (dos por localidad), tres nuevas rutas agroecológicas y llegar a los 1.500 millones de pesos de ingresos para los huerteros.
“La agricultura urbana va a llegar hasta donde los huerteros quieran y nos lo permitan. Tenemos un equipo que sueña, trabaja a diario y quiere potencializar todos los proyectos comunitarios que hay en la capital”.

Agenda académica
Andrea Lozano, coordinadora del equipo de la estrategia de promoción y comercialización de agricultura urbana del JBB, fue la encargada de organizar todas las actividades de Expo Agricultura Urbana 2025.
“La primera versión de este evento buscó reafirmar el liderazgo de Bogotá como referente latinoamericano en agricultura urbana, además de promover alianzas entre instituciones, academia y sector privado para fortalecer la economía verde”.
También tiene como objetivos impulsar la comercialización responsable y el consumo consciente de productos locales; y sensibilizar sobre la importancia de la agricultura urbana como motor de bienestar social y ambiental.
Para Lozano, la academia debía ser una de las protagonistas del evento. Por eso, Expo Agricultura Urbana contó con una agenda académica conformada por diálogos institucionales y conferencias sobre innovación, sostenibilidad y bienestar desde la agricultura urbana.

Expertos del sector público, privado y académico compartieron experiencias y reflexiones sobre las nuevas dinámicas de producción sostenible, los modelos de negocio verdes y el papel de la naturaleza en la salud y el desarrollo urbano.
“Contamos con conferencias magistrales donde se abordaron temáticas como agroecoturismo, techos verdes, bioinsumos, modelos de negocios ambientales, hidroponía, biofilia y economía circular”, aseguró la profesional en mercadeo con un máster en marketing digital.
“Agroturismo: nuevas rutas, nuevos mercados”, conferencia de Ángela Pantoja, del Instituto Distrital de Turismo (IDT), abordó la integración entre turismo rural y sostenibilidad. Bryan Ochoa, de la Secretaría de Ambiente, presentó la agricultura vertical y techos verdes.
Omar González, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dialogó sobre los bioinsumos y el control natural de las plagas en los cultivos. Kevin Gutiérrez participó con la hidroponía como una herramienta clave para la agricultura urbana.

“La conferencia de Alexánder Bolívar y Adriana Diaz, de la empresa Green Harmony, giró en torno a la biofilia y el bienestar urbano. Mostraron cómo la agricultura y los entornos verdes contribuyen al equilibrio físico, mental y emocional de las comunidades”, dijo Andrea.
El equipo del clúster de agricultura urbana del Jardín Botánico, a través de la conferencia “Un paso hacia la economía circular”, resaltó la cooperación y articulación entre actores del ecosistema verde de la ciudad.
Profesionales del JBB presentaron los resultados de un año de trabajo del clúster del territorio norte, proyecto conformado por seis huertas (Uchuva, Los Helechos, Tunta Chavela, Jacana, Oasis Urbano Bogotá y Cobá: el hogar de las abejas) y el restaurante ODA.
“Estas huertas, que recibieron asistencias técnicas, fortalecimientos y talleres en habilidades financieras, están surtiendo de material al restaurante ODA para la elaboración de sus productos de cocina y bar”.

Según las encargadas de este clúster, 100% de los ingredientes de las huertas son aprovechados en los productos de ODA, restaurante que les compra la materia prima y además realiza intercambio de conocimientos con los huerteros.
La agenda académica también contó con el panel “Vender sin dañar”. Katherine Arenas (Ajover Darnel), Claudia Arias (CESA) y Jeimmy Cáceres (Negocios Verdes) presentaron experiencias empresariales que impulsan modelos de producción con impacto ambiental positivo.
“Los empresarios conversaron con nuestro subdirector técnico operativo y al final recibieron un reconocimiento especial por su liderazgo en sostenibilidad y compromiso con la producción responsable”, anotó Lozano.
Gastrobotánica, transformados y recorridos
Expo Agricultura Urbana también contó talleres al aire libre en varias zonas llenas de biodiversidad del Jardín Botánico. La educación ambiental, la agroecología, la gastrobotánica y los transformados fueron los hilos conductores.
“Cada experiencia fue una oportunidad para aprender haciendo, fortalecer el vínculo con la tierra y descubrir cómo la agricultura urbana transforma la ciudad en un ecosistema más sostenible, saludable y biodiverso”, indicó Andrea Lozano.

Más de 60 personas asistieron a “Menú cero desperdicios”, taller de gastrobotánica liderado por Diego Huertas, chef de la entidad, con el apoyo de Juan Puentes (subchef) y Luigi David González (asistente de cocina).
Los comensales aprendieron a preparar uno los platos agroecológicos del JBB: un arroz cremoso o mantecado, orellanas, cáscaras de zanahoria, cilantro, remolacha, habas y queso crema, acompañado de una bebida refrescante de limonaria.
“Los asistentes quedaron muy satisfechos con el sabor de este plato saludable. Quedaron sorprendidos con las orellanas, un hongo que está catalogado como reemplazo de la carne por su alto contenido de proteínas y que tiene un sabor similar al pollo”, precisó Huertas.
Cerca de 20 niños, acompañados por sus padres y familiares, participaron en la muestra gastrobotánica “Pequeños sabores del huerto”, actividad liderada por Luigi David González que los puso a jugar con unas masas de colores.

“Les preparamos mochis, una masa suave y pegajosa elaborada con arroz y un relleno de uchuvas y fresas. Con nuestra asesoría, los pequeños y sus familiares les dieron forma a estos pasteles, los rellenaron y al final quedaron maravillados con su sabor”.
Las plantas aromáticas y medicinales fueron las protagonistas de los dos talleres de transformados, actividades realizadas en el aula ambiental del JBB que contaron con la participación de más de 40 personas.
La ingeniera agrónoma Claudia Veloza lideró “Perfumes del huerto”, taller que consistió en la preparación de aguas floridas con hojas, ramas o flores secas de lavanda, romero, menta, sortilegio, ruda, salvia y cidrón; cáscaras de naranja y mandarina; y alcohol desodorizado.
“Estas plantas no solo sirven para hacer infusiones que mejoran la salud. También las podemos transformar en productos que nos podemos untar, en este caso aguas floridas que sirven como perfume, desinfectante, tranquilizante o para limpiar las malas energías”.

Luego de oler cada una de las plantas y escoger las que más les gustó, los asistentes metieron hojas, tallos y flores en pequeños recipientes plásticos. Claudia les aplicó un poco de alcohol y polvos botánicos de ruda, hierbabuena o eucalipto.
“La explosión de olores aparecerá en todo su esplendor 15 días después de la preparación. Les recomiendo dejarlas cerradas en un lugar fresco y oscuro de sus casas y luego las pueden utilizar como perfume”.
Andrea Aragón, bióloga del equipo de rutas agroecológicas del JBB, vistió dos mesas del aula ambiental con el verde de plantas medicinales como romero, limonaria, menta, manzanilla dulce y amarga, hierbabuena, cannabis y té de Bogotá.
Su taller, llamado “Laboratorio de infusiones urbanas”, inició con el tradicional juego del tingo, tingo, tango. Los asistentes se organizaron en forma de círculo y empezaron a rotar un pequeño bolso de tela.

Cuando Andrea decía tango, la persona que tenía el bolso debía decir su planta favorita y la que utiliza para tratar la gripa. Luego, la profesional les dio varias recomendaciones para preparar las infusiones medicinales en la casa.
“Podemos hacerlas con plantas secas o frescas. En el primer caso, yo las cuelgo, las pongo a secar por dos semanas y cuando las hojas quedan con una textura rugosa y verde, hago las infusiones; el agua se debe poner a hervir sin las plantas”.
El equipo de agricultura urbana del JBB también realizó los talleres “Guardianes de la vida” y “Sanar con las manos en la tierra”, actividades donde los participantes conocieron la huerta o jardín agroecológico, el banco de semillas agroecológicas y la zona de aprovechamiento.
“Niños, jóvenes y adultos vivieron experiencias de conexión con la tierra lideradas por los profesionales Felipe Pinto, Carmenza Bautista, Silvia Castro, Sharif Arévalo y Carlos Salamanca”, manifestó la coordinadora de la estrategia de promoción y comercialización.

La horticultura terapéutica estuvo presente en Expo Agricultura Urbana con el taller “Sanar con las manos en la tierra”, donde decenas de personas disfrutaron de un espacio de tranquilidad, conexión con la naturaleza y reconexión con su ser interior.
A través de prácticas simples y significativas de cultivo, descubrieron cómo el cuidado de las plantas puede ser una herramienta poderosa para el bienestar físico, emocional y mental. La actividad permitió bajar el ritmo cotidiano y reducir los niveles de estrés.
Esta experiencia combinó momentos de trabajo con la tierra, silencios conscientes y dinámicas que promovieron la creatividad, la atención plena y la salud integral. Fue vivencia que dejó huella en quienes participaron, recordándoles que la tierra no solo nutre, también sana.

Feria de innovación y muestra comercial
Este gran evento de la agricultura urbana de Bogotá también presentó varias iniciativas innovadoras o tecnológicas y emprendimientos agroecológicos que están marcando la diferencia en la ciudad.
Suyapa Barón, profesional del Jardín Botánico que lidera los Mercados Campesinos Agroecológicos y eventos locales que les sirven como ventanas de los huerteros bogotanos, tuvo a su cargo la organización de las dos ferias de Expo Agricultura Urbana.
“La feria demostrativa de procesos de innovación en agricultura urbana, realizada en el biodiversario de la entidad, reunió varias experiencias y soluciones tecnológicas desarrolladas por empresas, instituciones académicas y huertas urbanas”.
Invernaderos, paneles solares, acuarios, dispositivos de fructificación de hongos, estructuras en madera, elementos de electrónica, bandejas con plántulas y germinados, materas biodegradables, mini huertos, abonos y cuadros, llamaron la atención de los visitantes.

En esta feria participaron 12 emprendimientos que fueron distribuidos en cuatro grupos. El de innovación en agricultura urbana lo conformaron: Plantuladora Anfibia SAD, la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la huerta Uchuva y Jaime Vela: energías del futuro – paneles solares.
Galiplast y las huertas Resistir y Tejido Fungi participaron en el grupo de tecnología y futuro agro; y Green Harmony las huertas Oasis, Ofir-El Trébol y Electro Agricultura (Virgilio Correa) en el de paisajismo, naturaliza y bienestar.
Cada uno de estos emprendimientos innovadores y tecnológicos de la agricultura urbana recibieron un diploma por su visión futurista y novedosa, reconocimiento que les fue entregado por la directora y subdirector técnico operativo del JBB.
“Esta muestra representa el compromiso de Bogotá con la innovación verde, ofreciendo al público la oportunidad de explorar nuevas formas de producir, conservar y convivir en armonía con el entorno”, dijo Suyapa.

Por su parte, la muestra comercial contó con varios emprendimientos locales que hacen parte de la estrategia de promoción y comercialización del JBB, huerteros que presentaron sus productos naturales, ecológicos y agroalimentarios.
“Los turistas nacionales e internacionales que nos visitaron durante este día, tuvieron la oportunidad de comprar productos como encurtidos, orellanas, miel, propóleo, lechuga de limón, aceites, entre otros”, mencionó la profesional.
En la zona de emprendimientos y consumo responsable estuvieron Rosemary Herbal Orgánica, Viber Home, Hortalitas, el Cabildo Muisca de Bosa, las huertas Armenia y La Violeta, Natalia Serna Estampados, Vivero Buen Vivir, La Mata que mata, Fundación Mariana Novoa y Negocios Verdes.
La huerta Monterrey, Organic Natural, las orellanas de Guillermo Montoya, Dolce Luz, Tentaciones a Besos y Pomaret, fueron los emprendimientos de gastronomía que deleitaron con sus productos saludables a los visitantes.


