- Está ubicada en El Gualí, unidad residencial del barrio Bosque Popular, y alberga más de 90 variedades de hortalizas, frutales y plantas medicinales y ornamentales.
- Este proyecto comunitario nació hace tres años y fue seleccionado por el Jardín Botánico José Celestino Mutis como una de las cuatro huertas de la ruta agroecológica ‘Dar y recibir’.
- Los ciudadanos que la visiten se deleitarán con el verde de este remanso rodeado por edificios y conocerán los proyectos de compostaje, transformados y semillas que lideran sus 10 huerteros.

No fue un día normal en las Fases de la Luna, una huerta comunitaria de 196 metros cuadrados ubicada en una de las esquinas de la zona verde más grande de la unidad residencial El Gualí, sitio donde los colibríes chillones cantan durante todo el día.
Los 10 residentes de este conjunto de torres de apartamentos que se encargan de mantenerla verde y diversa desde hace tres años, no madrugaron a hacer las actividades diarias de mantenimiento, como riego, deshierbe, siembra y cosecha.
Hacia las ocho de la mañana, cuando este grupo de huerteras y huerteros que superan los 50 años de vida llegaron a este terruño agroecológico del barrio Bosque Popular, sus prendas de vestir revelaban que no iban a trabajar la tierra.
Las botas de caucho, pantalones holgados, cachuchas, guantes y busos de manga larga fueron reemplazados por ropa más sofisticada, zapatos de cuero y sombreros anchos. Las mujeres se maquillaron los rostros y sus uñas estaban impecables.

Ana Mercedes Preciado era la más elegante. La líder de la huerta, una tolimense que trabajó más de 30 años como enfermera, lucía una blusa de seda blanca con estampados florales fucsias, pantalón negro, zapatos con tacón bajo y un collar y aretes de plata con piedras azules.
“Hoy es un día muy especial para la comunidad de El Gualí porque el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) va a oficializar a las Fases de la Luna como una de las huertas de la ruta agroecológica y turística de Engativá y Teusaquillo; por eso nos vestimos así de elegantes”.
A esta mujer de contextura delgada, estatura baja, piel trigueña y madre de dos hijas, le temblaban las manos. La razón: sería la encargada de contar la historia de la huerta durante el evento que se iba a realizar en un amplio quiosco de la zona verde.
“Aunque muchos no me creen porque me gusta conversar, soy una mujer tímida: las manos y las piernas me tiemblan y la voz se me entrecorta cuando tengo que hablar ante muchas personas”.

Dilia Aragón, una costeña nacida en Riohacha, capital de La Guajira, la calmó un poco. Su gran compañera en el trabajo diario de la huerta y amiga del alma, le dijo que, si hablaba desde el corazón, todo iba a fluir.
“Las Fases de la Luna es nuestro espacio de felicidad y conexión con la naturaleza. Aquí nos mantenemos activas, aprendemos de agricultura urbana y estamos liderando muchos proyectos; cuenta eso”, le dijo Dilia.
La líder de esta huerta agroecológica, un proyecto que nació cuando terminaba la pandemia del coronavirus con las manos de 28 residentes de El Gualí, dejó los nervios atrás y se dirigió al quiosco a ayudarle a Luis Carlos Hernández, profesional del JBB, con la logística del evento.
“Luis Carlos es un ángel que la vida nos puso en el camino. Gracias a sus consejos, recomendaciones y asesoría técnica, nuestra huerta fue escogida para ser parte de esta novedosa estrategia ambiental y turística”.

Bienvenida a ‘Dar y recibir’
Cerca de 50 personas, como huerteros, habitantes y trabajadores de El Gualí, funcionarios del JBB y la Alcaldía Local de Engativá y operadores turísticos, iban a presenciar cómo las Fases de la Luna se incorporaba a la ruta agroecológica de Engativá y Teusaquillo.
En el quiosco de la zona verde, Luis Carlos tomó la vocería para darles la bienvenida y leer el orden del día. “Hoy, esta hermosa huerta del bosque Popular se suma oficialmente a la ruta ‘Dar y recibir’; de ahora en adelante será visitada por muchos turistas nacionales y extranjeros”.
Nubia Cruz, coordinadora de la estrategia de rutas agroecológicas, informó que las Fases de la Luna se sumó a los otros tres proyectos agroecológicos que conforman la ruta de Engativá y Teusaquillo: las huertas del JBB, biblioteca Virgilio Barco y El Camino.
“Los huerteros que participan en este hermoso terruño, en especial la señora Ana Mercedes, le hacen honor al nombre de la ruta: no se cansan de dar y recibir cariño y conocimientos. Estamos seguros que muchas personas se van a enamorar de todo lo que hacen en la huerta”.

Wilson Rodríguez, coordinador del proyecto de agricultura urbana y periurbana del JBB, también destacó que las Fases de la Luna es una huerta que nació y se mantiene gracias al corazón, alma y trabajo de sus huerteros.
“Esta huerta es una de las mejores representaciones de la agricultura urbana: un espacio místico donde se producen y transforman alimentos sanos a través del tejido comunitario y el conocimiento. Hoy ustedes abren sus puertas para que la ciudad y al mundo los conozcan”.
Según Rodríguez, el JBB ha consolidado cinco rutas agroecológicas en la ciudad, Suba, Centro, Engativá-Teusaquillo, Kennedy y Chapinero, y actualmente trabaja en conformar otras en localidades como Ciudad Bolívar y Usaquén.
“Con estas rutas buscamos que las huertas se conviertan en sitios turísticos y así les generen más ingresos económicos a los agricultores urbanos. Además, las personas que las visitan se motivan a sembrar de una manera agroecológica”.

Diego Cortez, administrador del conjunto El Gualí, aseguró que ser parte de esta estrategia y apuesta del JBB es el fruto del trabajo de una comunidad que siempre se ha caracterizado por su compromiso ambiental, cívico y educativo.
“Nuestra huerta, liderada por Ana Mercedes y otros residentes, recuperó un espacio que solo utilizábamos como depósito de materiales viejos. Hoy es un remanso de naturaleza de puertas abiertas para niños, jóvenes y adultos que aman el contacto con la tierra”.
Como el nombre y lema de la ruta agroecológica de Engativá y Teusaquillo es dar y recibir, el evento contó con acto simbólico liderado por Ana Mercedes y Ofelia Pinto, trabajadora del JBB que se encarga de mantener verde y diversa la huerta de la entidad desde hace más de 10 años.
Estas dos mujeres que exaltan el trabajo del campo en sus huertas, intercambiaron regalos. Ofelia le dio a Ana Mercedes una canasta con varias plántulas y semillas de la madre de todas las huertas urbanas de la ciudad, la del Jardín Botánico.

“En nombre de todos los que trabajamos en la huerta del JBB, recibí cuatro macetas pequeñas y hermosas con suculentas, cilantros y lechugas de las Fases de la Luna. Este proyecto comunitario es uno de los más completos que he conocido”, expresó Ofelia.
La música también hizo parte del evento. Óscar Mateus, uno de los integrantes de la huerta, cantó el himno que le compuso a las Fases de la Luna. El artista Juan Carlos Duque, con su voz gruesa y una guitarra, interpretó dos canciones típicas de la música colombiana.
“Adelante valientes huerteros, las labores van a comenzar. Todo el día azadones guerreros, la tierrita van a transformar. Los vecinos de todo El Gualí aquí pueden venir a ayudar y si labores no pueden hacer, lo que pueden es venir a comprar y uno que otro pesito donar”, cita el himno.

Recorrido lleno de historia
Terminadas las intervenciones protocolarias, los cerca de 50 asistentes se dirigieron hacia las Fases de la Luna. El ingreso a la huerta, una pequeña puerta construida con estibas, contaba con un listón de color verde.
Ana Mercedes cortó la cinta como un acto simbólico que representó el ingreso oficial de este proyecto comunitario a las rutas agroecológicas del Jardín Botánico, una estrategia que ha contado con el apoyo del Instituto Distrital de Turismo.
“Con mi corazón abierto y lleno de cariño, les doy la bienvenida a esta hermosa huerta que ha contado con todo el apoyo y asesoría del JBB. Les vamos a ofrecer una experiencia lunática a través de un recorrido por todas nuestras estaciones”.
Antes de caminar por los recovecos empedrados que separan las eras o camas, Ana Mercedes les contó que la huerta nació en 2022, al poco tiempo que recibió la pensión por sus más de 30 años como enfermera.

“No quería quedarme encerrada en el apartamento y por eso primero lideré con varias vecinas un grupo defensor de los gatos. En septiembre de 2022 la vida me puso en el camino a Mauricio Prieto, ingeniero agrónomo del JBB que dictaba un curso de agricultura urbana”.
Según la huertera de El Gualí, el profesional le dijo que buscara 15 personas para tomar el curso. “Me comuniqué con el administrador y el consejo de administración de la unidad residencial para divulgar el curso y 28 residentes aceptaron”.
Durante un mes, los ciudadanos aprendieron sobre preparación del sustrato, siembra de semillas y plántulas, elaboración de biopreparados para combatir las plagas y a hacer pequeños semilleros con el cascarón del huevo.
“Uno de los requisitos del curso era montar una huerta dentro del conjunto. La administración nos permitió trabajar en un terreno de 196 metros cuadrados ubicado en la parte trasera que estaba lleno de residuos de la construcción, como cemento, ladrillos y vidrios”.
En un mes, los 28 nuevos huerteros adecuaron el terreno con la asesoría del JBB, entidad que también les dio plántulas y tierra abonada. “Hicimos colecta para comprar tierra de montaña, malla para el cerramiento, semillas y cal agrícola”.

La huerta fue diseñada en forma circular para evocar la técnica que utilizaban los muiscas para sembrar, una práctica ancestral donde la Luna es protagonista. “Las eras tienen el nombre y forma de las cuatro fases del ciclo lunar: luna nueva, luna llena, cuarto creciente y cuarto menguante”.
Luego de conocer un poco sobre la historia de las Fases de la Luna, los asistentes empezaron a recorrer sus estaciones y proyectos. Ana Mercedes les informó que actualmente cuentan con 97 variedades de hortalizas, frutales y plantas medicinales y ornamentales.
“Todas son sembradas de una forma asociativa y aplicando la técnica de alelopatía. Por ejemplo, sembramos la caléndula cerca de los repollos, cilantro y lechugas para que aleje a las plagas. En el caso de las papas preferimos plantarlas solas en macetas para que no se extiendan”.
En esta huerta comunitaria todo se reutiliza. Por ejemplo, los cultivos están bordeados por miles de botellas plásticas que consiguen en campañas de reciclaje. “También montamos dos sistemas de riego: mangueras con aspersores y varios tanques para recoger el agua lluvia”.

Durante casi una hora, los asistentes conocieron las eras de las hortalizas, frutales, ornamentales y plantas medicinales; el lombricultivo que es nutrido con los residuos orgánicos de los habitantes del conjunto; y el futuro banco comunitario de semillas.
Las historias sobre la forma que cultivaban los muiscas a través de las fases de la Luna, los deleitó. “Por ejemplo, en el cuarto menguante y luna nueva sembramos las lechugas, acelgas y espinacas porque es cuando la clorofila asciende y alimenta el follaje de las plantas”.
La líder también les contó que están transformando algunos de los regalos de la huerta en productos como aceites, pomadas y ungüentos. “Además, les vendemos alimentos sanos y abonos a los residentes del conjunto”.
Para Ana Mercedes, este proyecto huertero es un hijo del Jardín Botánico. “Somos una huerta privilegiada que ha crecido con el apoyo de varios de sus profesionales. Cada uno ha dejado su huella y nosotros participamos en todos los cursos que realizan”.

El recorrido terminó con un ceviche agroecológico conformado por un ramillete de hojas, frutas y pechuga de pollo, una muestra gastrobotánica preparada por Diego Huertas, el chef del JBB, con el apoyo de varias huerteras de las Fases de la Luna.
“En este plato van a probar varios de los regalos que nos da la huerta, como acelgas, ají, tomate de árbol, cilantro y radicchio, una variedad de lechuga. Para refrescar la garganta se deleitarán con una infusión de frutos rojos”.
Cuando las Fases de la Luna quedó solo con las cerca de 10 personas que participan a diario en su mantenimiento y cuidado, Ana Mercedes los reunió para hacer un pequeño balance de la actividad.
“Esta experiencia nos demostró que estamos muy preparados para recibir a los turistas. Tenemos una huerta hermosa, varios proyectos que marchan con éxito y lo más importante: ganas y corazones llenos de amor por la agricultura urbana”.
Los ciudadanos que quieran conocer y recorrer esta huerta o las demás que hacen parte de las cinco rutas agroecológicas que lidera el Jardín Botánico, pueden enviar sus datos al correo redesaupa@jbb.gov.co.
“A vuelta de correo les informaremos los precios, actividades y requisitos para participar en estas experiencias que nos permiten sumergirnos en el maravilloso mundo de la agricultura urbana. Todas las ganancias son para los huerteros”, informó la coordinadora de rutas agroecológicas del JBB.



Que linda proyección
El año pasado tuve la fortuna de conocer el huerto “fases de la luna” y ha su guardiana Ana Mercedes, me impresionó la magia que han hecho en un terreno tan pequeño. Doña Mercedes, una mujer apasionada y guardiana férrea de las semillas. Larga vida al huerto. Saludos desde Zacatecas, México.
El año pasado tuve la fortuna de conocer el huerto “fases de la luna” y ha su guardiana Ana Mercedes, me impresionó la magia que han hecho en un terreno tan pequeño. Doña Mercedes, una mujer apasionada y guardiana férrea de las semillas. Larga vida al huerto. Saludos desde Zacatecas, México.
Exacto proyecto. Felicitaciones a todos los que lo hicieron posible!!!
Personas que realizan acciones de liderazgo como estos son ejemplos a seguir!! Exitos.