• Hace aproximadamente cuatro años, un rincón del parqueadero de la Biblioteca Pública El Tintal Manuel Zapata Olivella se convirtió en una huerta comunitaria.
  • Más de 20 personas, la mayoría adultos mayores, se encargan del cuidado de la Chagra del Alebrije y aprenden de botánica a través de talleres y actividades lúdicas.
  • Este proyecto hace parte de las cinco paradas de las “Huertas del barrio”, la ruta agroecológica y turística del Jardín Botánico de Bogotá en la localidad de Kennedy.

La naturaleza, la cultura y el contacto directo con la tierra son los cuatro grandes pilares en la vida de Patricia Sánchez, una hija de la localidad de Kennedy que, desde niña, desarrolló un gran amor por la biodiversidad, el baile y los cultivos.

Según esta mujer alta, delgada y con cabello crespo, su primera pasión fue ‘pueblear’. Cada vez que visita un municipio de Colombia, conversa con las personas mayores para empaparse de la historia del territorio.

“Soy una viajera incansable. Siempre les pregunto a los locales quiénes fueron los fundadores de los pueblos, qué cultivos siembran en las fincas y cuáles son los sitios llenos de naturaleza para poder conectarme con la flora y la fauna silvestre”.

En Kennedy, un territorio habitado por los muiscas durante la época prehispánica, Patricia quedó maravillada con las historias de las comunidades que salvaron de la jungla de cemento a los humedales La Vaca, El Burro y Techo.

“Cada vez que visito esos hermosos humedales, me quito los zapatos para sentir la tierra y la hojarasca y luego me siento durante varios minutos a escuchar las melodías de la naturaleza. Vivo cerca de esos tesoros hídricos”.

Uno de sus lugares preferidos es la Biblioteca Pública El Tintal Manuel Zapata Olivella, una joya literaria de 6.650 metros cuadrados ubicada en la avenida Ciudad de Cali con calle 6d y que fue inaugurada el 29 de junio de 2001. 

Patricia fue testigo de la construcción de este recinto literario que alberga una colección de 90.474 libros, audiovisuales, multimedias y publicaciones, una obra que le rinde homenaje a Zapata Olivella, uno de los representantes más importantes de la cultura afrocolombiana.

“Lo que pocos saben es que esta biblioteca fue construida en el sitio donde funcionó una planta de procesamiento de basuras, un lugar que, cuando quedó en desuso, se vio muy afectado por la delincuencia”.

La edificación de dos pisos fue diseñada por Daniel Bermúdez, un arquitecto que convirtió un viaducto de 75 metros de largo que permitía la descarga de basura a los compactadores, en un sitio para viajar por la literatura mundial.

“Acá no solo podemos leer en las salas de lectura”, dice Patricia. La biblioteca también organiza más de 100 eventos culturales al mes, tiene un gran auditorio y una Sala LabCo, un lugar donde se puede crear y experimentar alrededor de la ciencia y la tecnología.

Chagra del Alebrije

Hace aproximadamente cuatro años, la eterna viajera, bailarina y defensora de la naturaleza se enteró que la Biblioteca Pública El Tintal estaba empezando a darle vida a una huerta urbana comunitaria.

“Otra de mis grandes pasiones es trabajar la tierra para sembrar alimentos. Decidí participar en el proyecto de la huerta para aprender nuevas técnicas, compartir con la comunidad y tener alimentos saludables”.

Patricia recorrió todos los recovecos de la biblioteca, un sitio ubicado dentro del parque estructurante El Tintal, para conocer la huerta. Sin embargo, no encontró un terruño lleno de hortalizas, frutales y plantas medicinales.

Luego de más de una hora de búsqueda, una corazonada le dijo que se dirigiera al parqueadero del edificio, una zona al aire libre protegida por una malla. Allí vio tres cajones de madera con algunas plantas.

“Era una huerta diminuta. Los promotores de la BibloRed (Red Distrital de Bibliotecas Públicas) me dijeron que apenas estaban empezando con el proyecto y para construirlo necesitaban de la participación de la comunidad”.

Cerca de 20 habitantes del sector y algunos profesionales de la biblioteca se unieron para darle forma a la huerta. Como todo el terreno estaba cubierto por cemento, no podían sembrar directamente en el suelo.

“Empezamos a utilizar los cajones de madera donde llegaban los libros para construir las camas. En esa época, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) nos dio mucha tierra abonada y varias plántulas para empezar a sembrar”.

Según la nueva huertera, el montaje fue un juego donde la comunidad empezó a consolidar un grupo en medio del diálogo, respeto y tolerancia. “Nos quitamos los zapatos para meternos en la tierra; fue una experiencia hermosa que nos permitió hacer tejido comunitario”.

Esta unión logró montar 30 camas rectangulares en madera y 30 materas que pintaron con tonos coloridos, sitios donde la comunidad siembra y cosecha una gran variedad de especies de la agricultura urbana agroecológica.

Para elegir el nombre del proyecto huertero de la Biblioteca Pública El Tintal, la ciudadanía y los promotores de la BibloRed hicieron una lluvia de ideas. Según Patricia, el objetivo era que plasmara algo de la historia del sitio.

“La nombramos Chagra del Alebrije. Chagra significa comunidad y el alebrije es una de las figuras más emblemáticas que hay en la biblioteca: una artesanía con elementos fisonómicos de diferentes animales y colores encendidos y vibrantes”.

Literatura botánica

Patricia, Blanca Aponte, Armonía Téllez, Paco Puentes, Dora Martínez, Álvaro Parra, Flor Marina Casas, María del Carmen García y otros huerteros de Kennedy, son los encargados del mantenimiento de la huerta Chagra del Alebrije.

Todos los martes, viernes y sábados, a las nueve de la mañana, ingresan al rincón agroecológico del parqueadero de la biblioteca para hacer las actividades de mantenimiento, como deshierbe, riego, siembra, fertilización y cosecha.

“Acá todo es agroecológico, es decir que no aplicamos ningún tipo de químico. Los alimentos de nuestra huerta comunitaria son saludables y algunas de las mujeres que participan ya consolidaron emprendimientos ambientales novedosos con ellos; una hace yogur de guatila”.

Sin embargo, este proyecto va mucho más allá de sembrar y cosechar. Los promotores de la BibloRed realizan varios talleres y actividades lúdicas donde los libros de botánica que reposan en la biblioteca, son los protagonistas.

“Durante varios años, Angie Garzón, promotora de lectura de la biblioteca que lideró la huerta, nos hizo viajar por el mundo de la literatura botánica a través de sus talleres, experiencias donde aprendemos sobre las plantas y cada persona hace sus aportes”, precisó Patricia.

En el taller más reciente, Edward Arias, mediador de programación cultural que ahora se encarga de la huerta Chagra del Alebrije, les leyó varios fragmentos de ‘Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal’, un libro escrito por Stefano Mancuso y Alessandra Viola.

Durante el encuentro, los huerteros hablaron sobre el importante rol que cumplen las plantas en el equilibrio del planeta. “Todos llegamos a la conclusión que si las plantas desaparecen, la vida en el mundo no duraría más de una semana”, mencionó Edward.

También estuvieron de acuerdo en que el planeta no necesita del hombre para seguir su rumbo. “El ser humano se cree más importante que las plantas, pero si nos llegamos a extinguir, ellas recuperan todo lo que les hemos robado y la Tierra quedaría cubierta por el verde”.

Para Patricia, estos talleres son el espíritu del tejido comunitario que se gestó en la huerta. En las charlas literarias, los huerteros cuentan historias, recetas y mitos sobre las plantas y así se genera un intercambio de saberes. 

“Hablamos de seguridad alimentaria y cómo podemos aprovechar de una manera sostenible todo lo natural para nuestra salud. Los consejos botánicos de los adultos mayores son muy valorados: una vez, dos señoras dijeron que sí tenía muchas suculentas, no me iba a casar”.

Además de la lectura de las joyas literarias botánicas, en los talleres de la BibloRed los huerteros preparan aromáticas con las plantas de la huerta y en algunas ocasiones hacen un sancocho comunitario con varias hortalizas y tubérculos agroecológicos.

“Esta huerta es de y para la comunidad. Nuestro grupo es una familia huertera que se retroalimenta a diario en medio del respeto. Hace poco, cuando una compañera de la BibloRed murió, le hicimos un sentido homenaje lleno de abrazos y palabras de amor”.

Ruta agroecológica

A finales de 2022, el Jardín Botánico de Bogotá inauguró la ruta agroecológica “De huerta en huerta” de la localidad de Kennedy, una estrategia que busca brindarles nuevas oportunidades económicas a los agricultores urbanos por medio de recorridos turísticos en sus huertas.

“Huertas del barrio”, nombre de la ruta, está conformada por las huertas Marsella, Granja Mundo Aventura, Carvajal Osorio, Monterrey y la Chagra del Alebrije de la Biblioteca Pública El Tintal, cinco terruños agroecológicos con diferentes procesos y proyectos.

Esta ruta es un homenaje al trabajo comunitario de la localidad. Cuenta con espacios dedicados a la agricultura urbana y programas sociales dedicados a la literatura, la diversión, el conocimiento agrícola y el cuidado de la naturaleza. 

Desde su lanzamiento, las cinco huertas de esta ruta son visitadas con frecuencia por turistas nacionales y extranjeros interesados en aprender a sembrar y conocer los testimonios y emprendimientos de las personas que dedican su vida a ‘huertear’.

Andrea Aragón, profesional del equipo de agricultura urbana del JBB que tiene a su cargo la ruta agroecológica de Kennedy, es la encargada de realizar talleres, recorridos y actividades ambientales y lúdicas en estos cinco proyectos icónicos.

“En el caso de la Chagra del Alebrije, con los promotores de la BibloRed organizamos actividades como laboratorios de memoria, talleres de ilustraciones con especies de la huerta y recorridos por los humedales de Kennedy”.

Para Patricia, ser parte de esta novedosa estrategia turística y ambiental que ya ha logrado conformar cinco rutas agroecológicas en la ciudad, le ha permitido al grupo darse a conocer y consolidar lazos de amistad con los demás huerteros.

“Nuestro grupo comunitario participa en todas las actividades de la ruta y por eso hemos podido mostrar nuestros emprendimientos huerteros y hacer alianzas con huertas como Monterrey. La Chagra del Alebrije los espera con sus brazos abiertos”.

Las personas que quieran disfrutar de la ruta agroecológica de Kennedy y conocer huertas como la de la Biblioteca El Tintal, pueden escribir una solicitud al correo rutaagroecologica@jbb.gov.co

“A vuelta de correo les informaremos sobre los detalles de los recorridos, horarios y precios. Los invitamos a estar pendientes de nuestras redes sociales para que puedan participar en las actividades de la ruta de la localidad de Kennedy”, concluyó Andrea. 

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá