• En el marco de la celebración de sus 70 años, el Jardín Botánico de Bogotá presentó esta nueva iniciativa que permite sumergirse en las huertas a través de los sentidos.
  • Por medio de sonidos, olores, texturas, relatos, sabores y fotografías, los ciudadanos hacen un viaje por el mágico mundo de la agricultura urbana.
  • “Huertas que cuentan historias” fue presentada en la edición número 42 de los Mercados Campesinos Agroecológicos Bogotá es mi Huerta.

El domo herbal del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), una estructura circular rodeada por miles de plantas aromáticas y medicinales que impregnan el aire con el aroma de un sahumerio, se convirtió en una galería de arte.

27 fotografías de gran tamaño, con los rostros de hombres y mujeres que siembran vida en sus huertas, decoraron el interior de este recinto construido con paredes en vidrio. Las hortalizas y frutales también hacían parte de las imágenes.

A las 10 de la mañana del sábado 2 de agosto, los protagonistas de la exposición fotográfica ingresaron al domo para conocer el proyecto. Cuatro profesionales del equipo de agricultura urbana y periurbana de la entidad les dieron la bienvenida.

La emoción era palpable en las caras de los huerteros. César Molina, líder de la huerta El Edén en Tunjuelito, buscaba con su mirada la foto de este proyecto creado hace más de 10 años y que es cuidado por Neftalí Sánchez, un campesino setentón.

“Este año, profesionales del Jardín Botánico visitaron El Edén para tomar fotografías y grabar nuestros testimonios. Nos dijeron que el material era para una nueva iniciativa sobre las historias que esconden las huertas, pero sería una sorpresa”.

Luego de sentarse en varias sillas ubicadas alrededor de un arreglo floral con varias plantas de la huerta del JBB, Andrea Lozano, coordinadora de la estrategia de promoción y comercialización del grupo de agricultura urbana, tomó la vocería.

“Hay historias que no se escriben con tinta, sino con semillas que germinan en el corazón de la ciudad. Nacen entre lechugas y caléndulas que se susurran con el aroma del orégano y se abrazan en el silencio fértil de la tierra”.

Lozano continuó su relato informando que, en 2004, el Jardín Botánico comenzó a tejer una red invisible de vida, acompañando sueños que florecen en patios, colegios, terrazas y esquinas con alma de jardín.

“Son huertas que alimentan, sanan, enseñan y resisten. Son memoria viva de quienes cuidan, de quienes siembran comunidad y cosechan futuro. Hoy, ustedes serán los primeros en conocer “Huertas que cuentan historias”: una experiencia inmersiva por la agricultura urbana”.

La coordinadora los invitó a agudizar sus sentidos para sumergirse en el mundo de las huertas urbanas. “Vamos a mirar con otros ojos, a sentir con las manos, y a dejar que, por un instante, Bogotá nos hable desde sus semillas”.

Sonidos, olores, texturas y relatos

Estos agricultores urbanos de 19 localidades de Bogotá (todas menos Sumapaz) estaban a punto de sumergirse en las huertas que hacían parte de la exposición, un viaje inmersivo a través del oído, tacto, olfato, gusto y vista.

Andrea Aragón, Lina Jaqueline Tegua y Sandra Carolina Parra, profesionales del JBB, les cubrieron los ojos con vendas de color verde. El silencio se apoderó del domo herbal hasta que un parlante empezó a emitir música andina.

“Vamos a empezar a viajar por estas 27 huertas urbanas. Agudicen el oído para escuchar los testimonios que grabamos este año en sus territorios, palabras que resumen todo el trabajo que han hecho para sacar adelante sus proyectos”, mencionó Andrea.

Mientras los asistentes escuchaban los relatos, palabras que se volvieron imágenes en sus mentes y les permitieron viajar a estos terruños llenos de hortalizas, frutales y plantas medicinales, la actividad continuó con las inmersiones de los otros sentidos.

Con la hojarasca, hojas y ramas secas de las colecciones vivas del JBB, los huerteros sintieron las texturas de la naturaleza. Los olores de aceites y jabones naturales, los cuales les aplicaron en sus manos, se encargaron de relajar sus cuerpos y mentes.

Luego de media hora de experiencia inmersiva, los huerteros retiraron las vendas de sus ojos. Las profesionales les dieron hojas de menta, una de las plantas aromáticas que más se cultivan en las huertas, para que las olieran y sintieran.

“Ahora vamos a ponerle rostro a todo lo que nuestras mentes imaginaron. Los invitamos a recorrer la exposición fotográfica de estas 27 huertas urbanas de Bogotá, algunas de las cuales hacen parte de las cinco rutas agroecológicas”, expresó Lozano.

Una algarabía de felicidad se apoderó del domo herbal durante el recorrido por la galería. Cuando identificaron la imagen de su proyecto agroecológico, los huerteros gritaron de emoción e inmortalizaron el momento en fotografías tomadas con sus celulares.

“No pude evitar llorar cuando vi la foto de la Dama Naranja, una huerta que monté con mi papá hace varios años. Aunque él ya está en el cielo, siempre estará presente en todos los cultivos”, mencionó Carmen Iriarte, líder de esta huerta de la localidad de Usaquén.

Esta exposición fotográfica reveló la imagen de la que podría ser la huerta más antigua de Bogotá. Se trata de Mestiza, un terruño agroecológico ubicado en la Casa Museo Quinta de Bolívar que data de la época en la que el Libertador la habitó.

Así lo aseguró Hugo Pedraza, el jardinero fiel de la Quinta de Bolívar, en el audio que fue divulgado. “Esta huerta surtió de plantas medicinales y comestibles a Simón Bolívar y Manuelita Sáenz”.

“Fue muy emocionante ver en las fotografías a dos de las huertas comunitarias más hermosas de Kennedy: Marsella, a la cual pertenecemos, y Monterrey, ambas lideradas por mujeres que amamos sembrar”, aseguraron dos huerteras de esta localidad.

La galería también se llenó con los colores de las huertas Ecoplanet, Fases de la Luna, Chihiza, Iwoka Quinza, Oasis, Tejares, San Eusebio, Casa Nido, Romero-Ruibarbo, Jardín de Chía, Las Quibanas, Maya, Campo Verde, Entrenubes, Sembrando Vida, La Siempre Viva, Tranquilandia, Uchuva, Nukak, Santa Bárbara y la del JBB.

“Esta exposición fue una experiencia maravillosa que nos recordó que sembrar comunidad, es cosechar futuro. La agricultura urbana es un arte que nos permite estar unidos y mucho más con la ayuda del JBB”, manifestaron los expositores.

Esta nueva iniciativa terminó con una de las muestras gastrobotánicas del chef del Jardín Botánico. Diego Huertas y su equipo deleitaron a los asistentes con una infusión de algunas plantas de la huerta.

Sigue la exposición 

“Huertas que cuentan historias” es una de las actividades que preparó el Jardín Botánico para celebrar sus 70 años de vida, un sueño que nació en la mente del botánico y sacerdote Enrique Pérez Arbeláez y el cual sigue vivo en las 20 hectáreas de este bosque urbano.

Según Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB, esta exposición ratifica que la agricultura urbana va mucho más allá de sembrar y cosechar alimentos de una manera agroecológica.

“Las huertas urbanas son tejidos comunitarios de resiliencia que sirven como terapia. Durante los meses más duros de la pandemia, la agricultura urbana fue una de las mejores opciones para combatir el encierro”.

Luego de la experiencia inmersiva, Álvarez recordó una de las frases del nobel de literatura Gabriel García Márquez: el olfato es un sentido para viajar por el tiempo. “El olor de una planta nos transporta a recuerdos relacionados con la naturaleza; así estimulamos la vida”.

El subdirector aseguró que esta nueva iniciativa se seguirá realizando. “Vamos a organizar espacios en el JBB para que otros ciudadanos conozcan estas historias a través de los sentidos; a mediano plazo, queremos incluir otras huertas; en Bogotá hay más de 15.000”.

Por su parte, Wilson Rodríguez, coordinador del grupo de agricultura urbana, informó que esta experiencia permite conectarse con la tierra, salirse de la rutina del día a día y relajar la mente con los olores y texturas de las plantas.

“Aunque presentamos la experiencia en la edición número 42 de los Mercados Campesinos Agroecológicos, tenemos proyectado mostrarla en otros escenarios para que la comunidad se siga enamorando de la agricultura urbana”.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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