• Dora Janet Rodríguez fue una de las “Mujeres que Reverdecen” que ayudó a recuperar la huerta La Carlota, un terruño de 220 metros cuadrados ubicado en la Fundación Hospital San Carlos.
  • Esta boyacense hace parte de los grupos comunitarios que llevan décadas defendiendo los más de 3.000 árboles y arbustos del Bosque de San Carlos, ecosistema urbano que considera como un hijo más.
  • “Cuidar y disfrutar de la naturaleza es lo más bonito del mundo. Siento mucha alegría y satisfacción de poder levantarme y hacer algo por el planeta”.

Dora Janet Rodríguez es una de las ciudadanas que luchan por el Bosque de San Carlos.

Su amor desbordado por la naturaleza y el campo nació desde que salió del vientre de su madre en San Pablo de Borbur, un municipio boyacense decorado por los frailejones de los páramos Lagunas y San Pedro y varios cultivos como café, maíz, plátano, caña, fríjol, arroz y cacao.

“Pasé toda mi niñez en una finca donde mis padres me enseñaron a deshierbar, cosechar y manejar el molino para hacer panela. En mi infancia comprendí que lo más lindo del mundo es vivir en el campo y disfrutar de la naturaleza”, asegura Dora Janet Rodríguez Zapata.

El pueblo que la vio nacer alberga una de las minas más grandes del mundo y es conocido como el municipio esmeralda de Colombia. “Recuerdo que se movía mucha plata y por eso apareció la violencia; mi mamá prefirió sacarnos de la zona para evitar que nos pasara algo malo”.

Cuando cumplió los 15 años fue enviada a Bogotá, donde vivía una de sus hermanas mayores. “En San Pablo de Borbur solo pude terminar la primaria. Viví varios años donde mi hermana, en la localidad de Rafael Uribe Uribe, y luego en Villavicencio”.

Esta boyacense ayudó a recuperar la huerta La Carlota.

Su mamá echó raíces en el pueblo para no perder la finca. Según Dora Janet, ella se sacrificó por el bienestar de los hijos. “Mientras estudiaba bachillerato en Bogotá y Villavicencio iba a la finca todas las vacaciones para ver a mi madre y untarme de la tierra del campo”.

En la flor de su adolescencia, a los 19 años, conoció a un joven y se enamoró. La boyacense recuerda que fue amor a primera vista en una peluquería donde una amiga le enseñaba a pintar y arreglar las uñas.

“Mi hermana tenía una peluquería en el segundo piso de una casa. Mientras aprendía a hacer la manicura escuché la voz de un hombre que venía del primer piso. Enseguida le dije a mi amiga: él será el padre de mis hijos”.

Al poco tiempo de conocerse formalizaron la relación y se organizaron en El Remanso, en la localidad de Puente Aranda. Luego, un cuñado les informó que estaban vendiendo una casa en el barrio Gustavo Restrepo.

La huerta urbana La Carlota fue uno de los principales logros de las «Mujeres que Reverdecen».

Lo que más le gustó del sector fue el Bosque de San Carlos, un sitio al que la ciudadanía nombró como el pulmón verde del sur de la ciudad. “Ese bosque lleno de eucaliptos fue mi segundo amor. Vivir cerca de un espacio con mucha naturaleza me transportó a mi niñez en Boyacá”.

Con el paso de los años llegaron sus tres hijas: Catherine, Viviana y Zuleika. La boyacense se dedicó a la crianza de sus retoños y al hogar, mientras su esposo vendía esmeraldas en los locales de la Avenida Jiménez, en el centro de la capital.

“Mis hijas salieron muy juiciosas y nunca nos dieron dolores de cabeza. Desde pequeñas les gustó mucho el estudio y por eso nos trazamos el objetivo de que todas fueran profesionales”.

Catherine, la mayor, se presentó a la Universidad Nacional para estudiar medicina, pero no pasó el examen. “Como sacó un puntaje muy alto en el ICFES aplicó a una beca en Cuba y fue seleccionada; eso me llenó de orgullo”.

Sus otras dos hijas también se convirtieron en profesionales. Viviana es contadora y trabaja en la Universidad Nacional, mientras que Zuleika labora en INVÍAS. “Para una mamá no hay nada más hermoso que ver a sus hijos salir adelante”.

Dora Janet lleva décadas luchando por el Bosque de San Carlos.

Defensora del bosque

Mientras sus hijas estudiaban para ser profesionales, Dora Janet terminó el bachillerato. Catherine, antes de irse a Cuba, le ayudó mucho con las tareas que le ponían en el colegio nocturno.

“Lamentablemente la relación con mi esposo se acabó y nos separamos. No fue un divorcio conflictivo o problemático: acordamos que debíamos seguir luchando por el bienestar de nuestras tres hijas. Aunque él se fue del país, siempre está pendiente de ellas”.

Al terminar el bachillerato hizo un curso de servicios farmacéuticos para llevar dinero a la casa. La suerte le sonrió y encontró trabajo en el Instituto Nacional de Cancerología y en otros hospitales.

En esos años se metió de lleno en la lucha por el Bosque de San Carlos, un trabajo liderado por varios habitantes de Rafael Uribe Uribe. “Logramos frenar la tala de muchos eucaliptos y encerrar el bosque; hoy en día sigue hermoso por nuestra lucha comunitaria”.

Dora Janet fue una de las cerca de mil ciudadanas que estuvieron en «Mujeres que Reverdecen» con el JBB.

A reverdecer Bogotá

Los primeros meses de la pandemia del coronavirus fueron muy difíciles por el encierro. Según Dora Janet, la plata era cada vez más difícil de conseguir y se sentía deprimida por estar de brazos cruzados sin poder salir.

Todo cambió en septiembre de 2021, cuando una de sus mejores amigas le comentó que la Alcaldía de Bogotá estaba buscando mujeres para que participaran en un novedoso programa social y ambiental que pretendía reverdecer Bogotá.

“Me encanta la palabra reverdecer porque es lo que hacemos en el campo: sembrar vida en los cultivos y cuidar lo bonito de la naturaleza. Mi amiga se enteró de la iniciativa por internet y me inscribió”.

Se trataba de “Mujeres que Reverdecen”, programa que buscaba ayudar económicamente a mujeres en situación de vulnerabilidad a cambio de que realizaran actividades relacionadas con el embellecimiento de las coberturas vegetales de la capital.

Esta boyacense se volvió huertera en el Jardín Botánico de Bogotá.

Ambas amigas pasaron todos los papeles requeridos, pero solo fue seleccionada la boyacense. “Me escogieron con cerca de 1.000 mujeres más para vincularnos voluntariamente con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB)”.

Las primeras clases de agricultura urbana fueron en la huerta urbana del JBB, un sitio que la transportó al campo de San Pablo de Borbur. “Todos los espacios llenos de naturaleza del Jardín Botánico me llenaron de tranquilidad y sosiego”.

Dora Janet aprendió que se pueden hacer huertas en espacios pequeños como terrazas, macetas e incluso bolsas negras colgadas en las paredes. “También me enseñaron a hacer abonos con las cáscaras de las frutas y verduras y biopreparados para ahuyentar a las plagas”.

Esta campesina de cabello rubio y labios siempre pintados de rojo entró al grupo de 38 mujeres de las localidades de Rafael Uribe Uribe y Antonio Nariño que serían lideradas por Miguel Tobar, ingeniero agrónomo y formador del JBB.

El primer gran reto fue recuperar la huerta urbana La Carlota, ubicada en terrenos de la Fundación Hospital San Carlos. “Comenzamos de cero. Lo primero fue limpiar el terreno y retirar los ladrillos para darle forma a la huerta con un nuevo diseño. Con las mujeres llenamos las eras o camas con tierra fértil y sembramos muchas semillas y plántulas”.

Dora Janet volvió a sus raíces campesinas en el programa «Mujeres que Reverdecen».

Según Dora Janet, luego de tres meses de arduo trabajo La Carlota reverdeció con cientos de verduras, hortalizas, frutales y plantas medicinales. “Reverdecer este sitio es un hito: estos terrenos hacían parte de la hacienda Loma Linda y fueron donados por Gustavo Restrepo para construir el hospital”.

Además de la huerta del Hospital San Carlos, la boyacense ayudó a reverdecer otros sitios del sur como los jardines cercanos al SENA de la carrera 30 y las huertas del barrio Guacamayas. “En este programa me sentí plena y feliz por hacer algo por el planeta”.

Los aprendizajes en “Mujeres que Reverdecen” fueron el motor para montar una huerta en su casa con la ayuda de su hija mayor. “El JBB me ayudó con insumos como tierra y semillas. Voy a seguir reverdeciendo Bogotá con más huertas”.

Dora seguirá reverdeciendo Bogotá y luchando por el Bosque de San Carlos

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá