• Dannis Sequeira, una costeña de El Plato (Magdalena), encontró el bálsamo ideal para sanar las heridas del pasado en una huerta de la localidad de Bosa. 
  • En este terreno del Centro de Víctimas del Conflicto Armado siembra las plantas medicinales con las que elabora aceites, pomadas y jabones naturales.
  • “Gracias al Jardín Botánico de Bogotá me convertí en huertera y empresaria. Estoy dedicada de lleno en sacar adelante a Rosemary Herbal Orgánica, un negocio que creé con cinco mujeres luchadoras”.

El maltrato y el hambre que pasó Dannis Sequeira durante su infancia y adolescencia caribeña en El Plato, el sexto municipio más poblado del departamento del Magdalena, evitaron que su mente se llenara de recuerdos bonitos. 

Las reminiscencias del pasado están marcadas por la violencia intrafamiliar que debió soportar junto a sus tres hermanos por parte de su papá, un hombre con mano fuerte, temperamento volado y que se gastaba todo el sueldo en licor.

Cuando su mamá lo abandonó debido a las borracheras y golpes diarios, Dannis tuvo un poco de sosiego. “Mi madre, una docente guerrera, nos sacó adelante con lo necesario y gracias a su esfuerzo pudimos terminar el bachillerato”.

A los 17 años, recién graduada de bachiller, la joven plateña vivió el momento más doloroso de su vida. “Un señor intentó abusar sexualmente de mí y con mucha violencia me destruyó el rostro; a los ocho días del incidente volvió a intentarlo”.

No tenía otra opción que abandonar el pueblo caribeño. Su mamá la envió a la casa de una de sus hermanas en un barrio del norte de Bogotá, donde empezó a convertirse en una adolescente independiente y trabajadora.

“Me puse a estudiar mucho: auxiliar de enfermería, tecnología en primera infancia y contabilidad. También hice varios cursos de cocina y manualidades y descubrí que tenía talento para hacer cosas con las manos”.

En sus años de estudiante y trabajadora, Dannis se enamoró y tuvo a sus tres hijas: Lina María, Elvia Tatiana y Yeilin Paola. “Nos organizamos en el barrio Bosa Porvenir, pero el matrimonio no funcionó y me convertí en madre cabeza de hogar”.

Cuando Yeilin Paola cumplió los cuatro años fue diagnosticada con hueso de cristal en la pierna derecha, es decir que no iba a poder valerse por sí misma. La madre costeña dejó de trabajar en empresas para llevarla a los controles médicos.

La enfermedad de su hija menor le impide conseguir un trabajo normal, es decir un sitio donde pase las ocho horas exigidas por la ley. Para pagar el arriendo y darles comida y estudio a sus niños, a Dannys le ha tocado ingeniárselas. 

“Hago muñecos de trapo y juegos de baño y también preparo comidas típicas o internacionales. Siempre busco algo que hacer en el poco tiempo que puedo trabajar; me toca porque mi prioridad son las niñas”.

Nueva mujer

En septiembre de 2021, una amiga le dijo que la Alcaldía de Bogotá estaba buscando madres cabeza de hogar, víctimas de la violencia o cuidadoras para participar en un programa ambiental y social.

Se trataba de ‘Mujeres que Reverdecen’, una estrategia que buscaba darles oportunidades a las mujeres más vulnerables de la ciudad. “Nos iban a pagar por ayudar a sembrar árboles y fortalecer las huertas”.

La plateña fue seleccionada para trabajar voluntariamente con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB). Ingresó a un grupo de 30 mujeres del barrio Bosa Porvenir donde hizo una buena amistad con María Elsy Rivas, Alejandra Vivas, Yolanda Rodríguez y Betzaida Estupiñán.

Sara Sofía Reyes, profesional del JBB, le presentó el mundo de las plantas. “Para mí todas las matas eran iguales. La profe nos enseñó sobre sus beneficios y propiedades, en especial las plantas que hay en las huertas”.

El Centro de Encuentro para la Paz y la Integración Local de Víctimas del Conflicto Armado de la localidad de Bosa, ubicado en el barrio Metrovivienda, fue el salón de clases: allí aprendieron de agricultura urbana, arbolado y jardinería.

En este lugar, las cinco amigas le dieron vida a una huerta de plantas medicinales y aromáticas. “Las directivas nos dieron un pequeño espacio para la huerta. Con Miguel Herrera, psicólogo del centro, adecuamos la zona que estaba llena de escombros”.

Luego de limpiar la zona y llenarla con tierra abonada, las nuevas huerteras sembraron plantas medicinales y aromáticas como ruda, manzanilla, albahaca, hierbabuena, cilantro, lavanda, romero, toronjil, canelón y caléndula.

Emprendimiento saludable

Las plantas medicinales de la huerta fueron la inspiración para crear su propio emprendimiento ambiental: Rosemary Herbal Orgánica. “Rosemary significa romero en inglés, Herbal es hierbas y Orgánica es porque todo es orgánico y libre de químicos”.

El objetivo de las mujeres era preparar aceites, pomadas, ungüentos y jabones orgánicos con la materia prima natural. “Luego de limpiar muy bien las plantas, las maceramos entre 30 y 60 días y luego las fusionamos con los aceites neutros y colorantes naturales”.

El grupo de huerteras empezó a reducirse por falta de tiempo de algunas de las integrantes. “Solo quedamos María Elsy, Alejandra y yo, amigas que empezamos a mostrar nuestros productos naturales en el barrio”.

Las tres huerteras mostraron su emprendimiento en varias ferias locales de Bosa y en los Mercados Campesinos Agroecológicos del Jardín Botánico, eventos donde sus aceites y pomadas se vendieron como pan caliente.

Dannys asegura que los productos de Rosemary Herbal Orgánica son benditos para sanar las heridas y quebrantos de salud. “El aceite de ruda sirve para combatir los calambres y dolores musculares, mientras que el de manzanilla combate el estrés y las alergias”. 

El ungüento de caléndula mejora mucho la piel manchada y hasta hace desaparecer los orzuelos. “Todas las personas que han probado nuestros productos naturales quedan satisfechos con los resultados”.

Ante la creciente demanda y los buenos comentarios de la ciudadanía, las tres amigas empezaron a hacer domicilios por toda la ciudad. “No nos importa atravesar toda la ciudad. Nos pueden llamar o escribir por WhatsApp al 3006716242”.

También abrieron sus propias redes sociales: @rosemaryherbalorganica en Instagram y Rosemary Herbal Orgánica en Facebook. “Pueden ingresar a nuestras redes para ver los productos y hacer pedidos”.

El objetivo de estas nuevas empresarias ambientales es hacer crecer el negocio cada vez más. Por eso se inscribieron en el Fondo Emprender y recibieron recursos económicos con los que compraron un deshidratador y un destilador.

“Queremos mejorar cada día más para que nuestro emprendimiento crezca y podamos vivir de él y sacar adelante a nuestros hijos. Soñamos con montar nuestro propio local, algo en lo que estamos trabajando”.

Últimamente, Dannys ha estado al mando del negocio y es la que se encarga de hacer y vender los productos. “Mis compañeras tienen otras obligaciones y por eso han estado ausentes. Yo no haré eso porque estoy muy comprometida con Rosemary Herbal Orgánica”.

Con el Jardín Botánico, esta plateña ha sanado un poco las heridas del pasado y su mente ahora está llena de recuerdos positivos. “Siempre estaré agradecida con el JBB porque me convirtió en huertera y empresaria. Ahora hago parte de los empresarios locales que siempre participan en sus Mercados Campesinos”. 

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá