• Se trata de la huerta del centro de ecología integral Altos del Cabo, un proyecto del movimiento internacional Fondacio ubicado en el barrio San Luis.
  • Cuenta con un novedoso módulo de hidroponía donde se producen más de 100 plántulas de cinco variedades de lechugas, además de varios contenedores donde siembran y cosechan los niños y jóvenes de la zona.
  • También alberga el banco comunitario de semillas de la localidad de Chapinero, ofrece talleres para aprender sobre agricultura urbana y tiene un sistema de filtración del agua lluvia.

Por fuera parece una de las casas típicas de San Luis, un barrio de la localidad de Chapinero ubicado a 3.100 metros de altura en una zona montañosa cercana al páramo de Las Moyas y a pocas cuadras de la vía que conduce hacia el municipio de La Calera.

Su fachada es una mezcla de ladrillos con paredes grises. Tiene dos grandes ventanales en el segundo piso, dos portones blancos en el primero, uno de ellos con aspecto de parqueadero, y un pequeño jardín en el andén con varios novios de flores rosadas.

Sin embargo, el interior de esta vivienda de la carrera 9 este con calle 96 donde funcionó la casa cural del barrio, un sitio que empezó a conformarse en la década de 1960, carece de sala, comedor y habitaciones con camas y mesitas de noche. 

Desde hace dos años se convirtió en Altos del Cabo, un centro de ecología integral del movimiento internacional Fondacio donde se realizan diferentes acciones sociales, dentro de un marco de desarrollo sostenible, y programas educativos, medioambientales y de vivienda.

El garaje fue transformado en una tienda repleta de ropa, zapatos, accesorios, juguetes y otros artículos usados, una iniciativa de la economía circular que promueve la reutilización y el compromiso por el cuidado de la naturaleza.

El primer piso de este centro también cuenta con varios salones donde los niños y jóvenes de San Luis participan de talleres y clubes de artes, idiomas, tecnología, robótica, sistemas y educación ambiental que les brindan oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

28 escalones en forma descendente conducen hacia la zona ambiental de Altos del Cabo, un amplio terreno que alberga el área de separación de residuos, un novedoso sistema de filtración del agua lluvia y un huerto educativo ecológico.

La huerta está dividida en tres: un pasillo con contenedores o modulares en madera llenos de hortalizas, frutales y plantas medicinales; un rectángulo en el suelo con tierra abonada; y una estructura gigante en metal cubierta por plástico que resguarda un proyecto de hidroponía comunitaria.

Según Soraya Guerrero, directora y responsable de búsqueda de recursos de Altos del Cabo, este es tan solo uno de los proyectos sociales, educativos y ambientales para niños y jóvenes que lidera Fondacio en 24 países.

“Aunque el centro de ecología integral lleva solo dos años, Fondacio suma más de 15 años trabajando con los habitantes de San Luis. En Colombia, también tiene un centro de desarrollo para la vida de los jóvenes en Potosí (Ciudad Bolívar)”.

Los adultos mayores también tienen las puertas abiertas en este centro. “Un grupo del barrio San Isidro viene una vez a la semana a hacer actividades físicas y acabamos de iniciar un coro con adultos mayores que cantan villancicos”.

Huerta icónica

El proyecto de hidroponía comunitaria de Altos del Cabo, módulos que permiten el desarrollo de más de 100 plántulas de cinco variedades de lechugas con un sistema de riego por goteo sobre una superficie de ocho metros cuadrados, es pionero en el barrio San Luis. 

“Fue patrocinado por Neacol, una organización de colombianos que viven en Estados Unidos, y un profesor de arquitectura que estaba en ese país y luego se encargó de hacer el diseño de todo el módulo”, aseguró Soraya.

Todo el material necesario para construir el sistema hidropónico salió de un proyecto mancomunado con otras dos huertas del barrio (Maya Tejedores de la Tierra y Los Pinzón) que le presentaron a la Alcaldía Local de Chapinero.

“Salimos favorecidos por medio de los presupuestos participativos y así obtuvimos los insumos para dotar el módulo. Las otras dos huertas aliadas también van a contar con este tipo de iniciativas”.

Los tres contenedores, cajoneras o modulares donde siembran lechuga, acelga, mizuna y cebollín también se los ganaron a través de un proyecto con la Alcaldía Local. “Dos modulares verticales y la compostera fueron construidos por unos scouts de Francia que apoyan a varias organizaciones”.

Las manos de los niños y jóvenes que participan en los diferentes talleres del centro de ecología integral, se encargan de sembrar, regar, cosechar y deshierbar en estas estructuras construidas con materiales reciclados.

“También destinamos un espacio rectangular al frente del proyecto hidropónico para que los niños pudieran sembrar a ras del suelo. Allí tienen lechuga, ortiga, kale, uchuva, acelga y geranio”, complementó Soraya.

En las áreas huerteras de esta iniciativa icónica de San Luis se producen especies como lechuga, mizuna, arveja, remolacha, acelga, cebollín, cilantro, canelón, romero, tomillo, toronjil, hierbabuena, haba, fresa, uchuva, rúgula y caléndula.

“Queremos que las familias del barrio que no cuenten con espacio en sus casas para una huerta, puedan venir a nuestro centro a sembrar y cosechar. De esta forma se fortalecerá el tejido social y tendrán alimentos saludables”.

Además de la variada huerta, Altos del Cabo alberga el banco comunitario de semillas agroecológicas de Chapinero, una iniciativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) que ya ha llegado a 11 localidades de la ciudad.

“Este banco cuenta con 45 variedades de semillas nativas y criollas, como arveja, tomate, frijol, maíz y trigo, y funciona a través de préstamos: por cada semilla prestada, el compromiso es devolver en un tiempo prudencial el doble”.

Vidas Diversas

En noviembre de 2023, el Jardín Botánico inauguró “Vidas Diversas”, la ruta agroecológica de la localidad de Chapinero que quedó conformada por cuatro huertas: Lupita de los Cerros, Fuerza Ambiental, La Violeta y Maya Tejedores de la Tierra.

“Son huertas lideradas por mujeres que ofrecen recorridos por paisajes naturales, talleres sobre el uso medicinal del cannabis, actividades de educación ambiental y elaboración de productos con las plantas de las huertas”, informó en su momento la entidad.

Desde el lanzamiento de la ruta, que se unió a las de Suba, centro, Kennedy y Engativá-Teusaquillo, decenas de ciudadanos nacionales e internacionales visitaron estas huertas de Chapinero, tres de las cuales están ubicadas en el barrio San Luis.

Sin embargo, Fuerza Ambiental, una huerta que nació en 2020 con el objetivo de promover una cultura de sostenibilidad ambiental a través de iniciativas que inciden en el cambio de hábitos culturales y ambientales, tuvo que retirarse de la ruta por fuerzas mayores.

Ante esto, los profesionales del equipo de rutas agroecológicas del JBB empezaron a buscar otro proyecto agroecológico en el barrio San Luis que cumpliera los requisitos para ser parte de “Vidas Diversas”.

“La huerta del centro de ecología integral Altos del Cabo, liderado por Fondacio, pasó todos los filtros e inició un proceso de fortalecimiento por parte del equipo”, informó Nubia Cruz, coordinadora de las rutas agroecológicas del JBB.

Durante varios meses, Andrea Aragón y Sharif Arévalo, profesionales de este grupo, y Mónica León, del equipo de agricultura urbana del JBB, pulieron los procesos agroecológicos de esta huerta de la mano con Soraya y las demás personas que trabajan en el centro.

“Les brindamos asesoría para mejorar la huerta de los niños, el módulo hidropónico y los diferentes contenedores donde siembran. También se instaló la señalética en todas las áreas huerteras del centro”.

Inauguración

Más de 30 personas, entre huerteros y habitantes de San Luis; funcionarios del Jardín Botánico, el Instituto Distrital de Turismo y la Secretaría de Ambiente; y dos operadores turísticos; asistieron al evento que oficializó el ingreso de Altos del Cabo a la ruta “Vidas Diversas”.

La actividad inició a las 10 de la mañana en uno de los salones del centro de ecología integral con unas palabras de Andrea Lozano, coordinadora de la estrategia de promoción y comercialización de agricultura urbana del JBB.

“Les damos la bienvenida a las rutas agroecológicas, una línea innovadora de turismo comunitario y educación ambiental que nació en 2020 y la cual les ha generado ingresos de más de 55 millones de pesos a los agricultores que hacen parte de las cinco rutas de la ciudad”.

Nubia Cruz aseguró que la nueva parada de la ruta de Chapinero cuenta con muchas potencialidades que atraerán a los turistas. “Estamos seguros que muchas personas van a querer conocer los diversos proyectos ambientales y sociales que realizan”.

Soraya, bastante emocionada, leyó un texto que escribió para el evento. “Bienvenidos a este territorio de Chapinero con un clima de subpáramo donde habitan 25.000 personas trabajadoras y muchos agricultores urbanos que siembran y consumen alimentos sanos”.

La administradora de empresas enfatizó que Altos del Cabo es un centro que trabaja por la comunidad en su formación, cuidado, concientización y propagación de la vida vegetal. “Es un lugar seguro para aprender, crecer, proteger, preservar, custodiar y compartir”.

“Estamos felices por ser parte de la ruta de Chapinero”, mencionó Soraya. “Es una oportunidad para mostrarle al mundo lo que hacemos, seguir cumpliendo nuestra misión y participar en el fortalecimiento de la agricultura urbana. Siempre los recibiremos con una sonrisa”.

Andrea Aragón informó que la inauguración de esta nueva huerta en la ruta de Chapinero, es el inicio de un viaje de transformación. “La agroecología es la herramienta para sanar la tierra. Cada semilla que sembramos es un acto de resistencia y esperanza”.

Según la licenciada en biología, esta ruta reconoce y celebra los saberes ancestrales y la pluralidad de Chapinero, “un lugar de intercambio y aprendizaje mutuo donde todos los colores, voces y experiencias son esenciales para la cosecha”

Los asistentes bajaron por las escaleras que conducen a la huerta. Antes de conocer sus maravillas agroecológicas, Soraya cortó un listón de color verde como acto simbólico del ingreso de Altos del Cabo a la ruta.

Ángel David Muñoz, uno de los jóvenes del barrio San Luis que lleva dos años participando en los talleres de Fondacio y quien ayuda en las actividades de siembra, cosecha y mantenimiento, habló sobre los orígenes de la huerta.

“El año pasado este sitio de la casa estaba desierto; solo había tierra y piedra. Nos enseñaron a cultivar y sembrar las plantas, un aprendizaje muy valioso porque la ciudad se está quedando sin espacios verdes. Las huertas nos dan alimento, mejor aire y ayudan a la naturaleza”.

Luego de conocer la huerta hidropónica, la huerta de los niños y los diferentes contenedores en madera llenos de los regalos de la tierra, los participantes se pintaron las manos con pinturas de diferentes colores e inmortalizaron sus huellas en una pared blanca.

“También les presentamos los jabones líquidos y sólidos que hacemos con el aceite usado de cocina, uno de los residuos más contaminantes del planeta (un litro de aceite contamina mil de agua); y las suculentas que vendemos en pequeñas materas”, precisó Soraya.

El sistema de filtración de aguas lluvias, un proyecto creado con el apoyo de una universidad de Bélgica y la Universidad Católica, los maravilló a todos. Se trata de una serie de tanques y filtros que podrían mitigar una de las mayores carencias del barrio.

“Los habitantes de San Luis no tienen casi agua potable porque cuenta con un acueducto comunal que solo los surte un día de por medio. Sin embargo, por estar en una zona de subpáramo, llueve mucho y debemos aprovechar ese recurso”.

El primer tanque del sistema tiene una malla que limpia los sólidos grandes. Luego, el agua lluvia pasa por un filtro de anillos, un tanque de agua prefiltrada y finalmente a otro tanque con arena, gravilla, carbón activado y una capa microbiológica donde queda potable.

Los ciudadanos que quieran participar en alguna de las actividades de la ruta agroecológica de Chapinero y así conocer sus cuatro huertas, pueden enviar un correo rutaagroecologica@jbb.gov.co solicitando información.

“En el centro de ecología integral Altos del Cabo podrán conocer la huerta, el banco de semillas y la tienda de economía circular, además de participar en talleres ambientales, de creación de jabones, aprovechamiento del agua y siembra”, concluyó Andrea Lozano.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá