• Desde enero de este año, cerca de 30 abuelas de la localidad de Rafael Uribe Uribe aprenden a cocinar nuevas recetas saludables con las hortalizas, frutales y plantas aromáticas de las huertas urbanas.
  • Diego Fernando Huertas, un chef del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), es el encargado de enseñarles a preparar wraps con lechugas, espinacas y pimentones, mermeladas artesanales, encurtidos, frutas en almíbar, salsas de tomate y mayonesas.
  • Estas mujeres del grupo ‘Mis Sueños Dorados’ harán el curso básico de agricultura urbana, donde recibirán los conocimientos necesarios para montar pequeñas huertas en las terrazas y patios de sus casas.
Huerteras de Rafael Uribe

Más de 30 mujeres del barrio Bravo Páez aprenden a cocinar platos saludables con las hortalizas de las huertas.

El sol aún no se asomaba por los cerros orientales y la mañana estaba más fría de lo normal. Del cielo caían tiernas gotas, la neblina cubría todo el panorama y el chiflón ingresaba por los pequeños orificios de las ventanas y las rendijas de las puertas.

Los estragos de la nueva temporada de lluvias de Bogotá no impidieron que varias abuelas del barrio Bravo Páez, ubicado en la localidad de Rafael Uribe Uribe, madrugaran para participar en uno de los talleres del grupo ‘Mis Sueños Dorados’, conformado hace más de 15 años.

A las 7:30 de la mañana, luego de dejar listos los desayunos para sus hijos, nietos y esposos, estas mujeres llegaron uniformadas con una sudadera azul y rayas grises y amarillas a la junta de acción comunal del barrio, una casa naranja ubicada en la carrera 25 con diagonal 45b sur.

Huerteras de Rafael Uribe

Desde enero de este año, varias abuelas del barrio Bravo Páez reciben talleres de culinaria.

En fila india y con pasos lentos pero firmes, las matronas subieron los tres pisos de la edificación y comenzaron a organizar varias sillas plásticas en un amplio salón. También cubrieron una larga mesa con un mantel blanco, arrumaron sus maletas en una esquina y arreglaron la cocina.

Luego de conversar durante algunos minutos, charlas donde se actualizaron de los últimos chismes y eventos del barrio, tres pitadas que provenían de la calle les indicaron que debían estar listas para recibir nuevos conocimientos.

“Llegó el profe”, dijo Smith Patricia Velásquez, una costeña que vive en Bravo Páez desde hace 25 años, y salió disparada al primer piso. Abrió la puerta y vio a Diego Fernando Huertas sentado en una motocicleta con varias talegas y maletas.

Huerteras de Rafael Uribe

Diego Fernando Huertas es el encargado de enseñarles a preparar recetas saludables.

Cuando Diego ingresó al salón, una algarabía cariñosa se apoderó del recinto. Todas las abuelas lo llenaron de abrazos y besos en la mejilla, muestras de cariño que fueron correspondidas. El bogotano ingresó al baño para cambiarse de ropa y salió vestido con un traje blanco de chef y un delantal y cachucha verdes con las palabras ‘Bogotá es mi Huerta’.

“En el taller de hoy les voy a enseñar a preparar wraps con algunas de las plantas que encontramos en las huertas urbanas de la localidad. La lechuga, una hortaliza que muchos piensan que solo sirve para hacer ensaladas, será la protagonista”, anunció Diego.

Este chef del SENA, que trabaja con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) apoyando varios procesos de agricultura urbana en la localidad de Rafael Uribe Uribe, sacó de las bolsas y maletas todos los utensilios y la materia prima para armar los wraps, bocadillos que no tendrían ninguna harina.

Huerteras de Ciudad Bolívar

Las abuelas del barrio Bravo Páez aprenden a elaborar recetas saludables con las lechugas de las huertas.

Primero puso sobre la mesa los sartenes, ollas, tablas de madera, bandejas, cuchillos y guantes plásticos. Luego sacó varias lechugas, repollos morados, calabacines, espinacas, cocas con pollo desmenuzado y pimentones ahumados y un frasco con una salsa secreta.

Las abuelas se encargaron de lavar las hortalizas, blanquear las espinacas y caramelizar el repollo, ingredientes que Diego iba cortando y organizando meticulosamente en varias bandejas. Algunas sacaron sus celulares y tabletas para grabar todo el procedimiento.

“No tengo ni idea qué es un wrap», aseguró Gilma Millán, que vive en Bravo Páez desde hace 53 años. «Además, la lechuga es una de las hortalizas que menos utilizo en la cocina porque no soy muy amante de las ensaladas. Pero el profe siempre nos sorprende con sus preparaciones novedosas, deliciosas y saludables”.

Huerteras de Rafael Uribe

Gilma y Patricia son dos de las abuelas más aplicadas y recocheras del grupo ‘Mis Sueños Dorados’.

¡A comer sano!

Con todos los ingredientes listos y puestos sobre el mesón, Diego organizó a las abuelas en sus sillas para que aprendieran a preparar los wraps con las lechugas y otras plantas de las huertas de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

“Todos los ingredientes se los compramos a las huerteras y huerteros que el JBB tiene identificados en la localidad. Son alimentos sanos porque en estos espacios no se aplica ningún tipo de químico para sembrar o cosechar”, afirmó el chef.

Los wraps saludables estarían envueltos en papeles con cuadros blancos y negros, para así evitar que se desbarataran al momento de comerlos. El primer ingrediente fueron tres hojas de lechugas, la hortaliza protagonista del novedoso plato.

Huerteras de Rafael Uribe

Desde el año pasado, Diego Huertas les enseña a preparar recetas saludables a los habitantes de Rafael Uribe Uribe.

“Sobre estas hortalizas vamos poniendo en capas las hojas de espinaca, rodajas de calabacín, pimentones, repollo morado, pollo desmenuzado y la salsa artesanal elaborada con algunas plantas de las huertas. Por último, con las primeras hojas de las lechugas, hacemos la envoltura del wrap”.

Patricia Velásquez fue la encargada de repartirles los wraps a sus amigas, quienes quedaron deleitadas con el sabor del nuevo plato. “Desde pequeña me gustó mucho la cocina, por lo cual considero que tengo una buena sazón. Pero aún tengo mucho por aprender, como estos platos novedosos que nos enseña el profe”.

Adelaida Sosa, una de las abuelas más antiguas del grupo ‘Mis Sueños Dorados’, quedó sorprendida con lo que se puede hacer con la lechuga. “Pensaba que solo servía para las ensaladas, sándwiches y hamburguesas. Dejé la mitad del wrap para que mi hijo lo pruebe y espero que le gusté tanto como a mí”.

Huerteras de Rafael Uribe

La mayoría de las abuelas no sabían que se pueden hacer varias recetas con las lechugas.

Luego de probar los wraps y conversar durante una media hora, las mujeres recogieron las sillas y le ayudaron al chef a limpiar la cocina y todos los utensilios. Algunas se dirigieron hacia la oficina, una panadería del barrio donde se reúnen con frecuencia.

“Siempre que terminamos un taller de cocina vamos con el chef a la oficina para conversar sobre la nueva experiencia. Este año hemos aprendido a preparar varias recetas, las cuales replicamos en nuestras casas y son muy saludables”, apuntó Gilma.

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Las abuelas del grupo ‘Mis Sueños Dorados’ nutren su conocimiento culinario en los talleres del JBB.

Alimentación saludable

Desde enero de este año, Diego Huertas les realiza talleres culinarios saludables a cerca de 30 abuelas del grupo ‘Mis Sueños Dorados’ del barrio Bravo Páez, una de las actividades incluidas en el convenio suscrito entre el JBB y la alcaldía local de Rafael Uribe Uribe, el cual busca fortalecer la agricultura urbana.

Estas mujeres fueron divididas en tres grupos de 10 personas y primero recibieron capacitaciones sobre nutrición, transformación y aprovechamiento de los productos que se siembran y cosechan en las huertas urbanas.

“En estas clases teóricas aprendieron que se pueden hacer una infinidad de preparaciones con las hortalizas y plantas de las huertas, las cuales además son saludables porque no contienen ningún tipo de químico; el ideal es que puedan alimentarse de una mejor forma de acuerdo a sus edades”.

Huerteras de Rafael Uribe

Las abuelas quedaron maravilladas con los wraps de lechuga de las huertas urbanas.

Luego de las clases teóricas, estas abuelas recibieron talleres prácticos para aprender a preparar novedosas recetas, como mermeladas artesanales, encurtidos, frutas en almíbar, salsas de tomate, mayonesas y los wraps con las lechugas como protagonistas.

“Algunas me han asegurado que no conocían la amplia variedad de recetas que se pueden hacer con las hortalizas. Lo más satisfactorio es que ahora están replicando lo aprendido en sus casas, es decir que tienen una alimentación mucho más saludable”.

Al comienzo de los talleres, las abuelas manifestaron que no querían hacer nada con el pimentón, ya que le atribuyen problemas de salud como la inflamación del colón. “En estos espacios lo que hacemos es cambiar esa mentalidad y enseñarles a preparar bien los alimentos para que no afecten su salud”.

Huerteras de Rafael Uribe

Todas las abuelas participan en el proceso de elaboración de las recetas saludables.

La lechuga tampoco hacía parte de los alimentos favoritos de las estudiantes. “En los talleres aprendieron que podemos preparar muchas cosas con esta hortaliza, como empanadas, wraps, fritos y hasta buñuelos”.

Estas mujeres ya saben dónde pueden adquirir los alimentos para preparar las nuevas recetas saludables. “Muchas ignoraban que en la localidad hay huertas urbanas con cultivos libres de químicos. Les informé cuáles pueden visitar y también quieren ir a los mercados campesinos agroecológicos del JBB, que se realizan el primer fin de semana de cada mes”.

Hace poco visitaron la huerta del Jardín Botánico, un ícono de la agricultura urbana en Bogotá creado hace más de 18 años. “Allí fortalecieron sus conocimientos y aprendieron a hacer los biopreparados que combaten las plagas. Algunas incluso montaron huertas en las terrazas y patios de sus casas”.

Huerteras de Rafael Uribe

Algunas de las abuelas asisten a los talleres de cocina con sus esposos.

Las abuelas de ‘Mis Sueños Dorados’ seguirán nutriendo sus conocimientos. Según Alma Melo, técnica del JBB en Rafael Uribe Uribe, en el mes de mayo recibirán el curso básico de agricultura urbana en la junta de acción comunal del barrio Bravo Páez.

“En este curso aprenderán sobre semilleros, reciclaje, compostaje, lombricultivos, biopreparados y transformación de alimentos. El ideal es que todas puedan montar huertas en sus casas, por lo cual les voy a enseñar sobre la adecuación del espacio”.

Este no es el único grupo de Rafael Uribe Uribe que ha participado en los talleres culinarios. “Llevo más de un año trabajando con personas de todas las edades de la localidad. Además de estas mujeres, uno de los grupos más juiciosos y proactivos es el del barrio Quiroga primer sector, conformado por señoras y señores de la tercera edad”, informó Diego.

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La lechuga es una de las hortalizas protagonistas en los talleres del chef Diego Huertas.

La pasión por la cocina de este bogotano nació cuando era muy pequeño y observaba a su abuela preparar muchos platos tradicionales, como arepas y masatos artesanales en una olla de barro que se sumergía en la tierra, y recetas con calabazas, auyamas y pescados.

“Sin embargo, mi carrera como chef inició en el año 2000, cuando me retiré de la Escuela de Suboficiales para administrar el restaurante de un amigo. Un fin de semana, para la celebración del Día de la Madre, el chef no pudo ir y decidí ocupar su lugar”.

Luego estudió en el SENA, donde hizo una especialización en cocina molecular y japonesa. “He trabajado en varios restaurantes y hoteles del país y desde hace un año estoy metido de lleno en los talleres culinarios de Rafael Uribe Uribe, lo que me ha permitido fusionar mis conocimientos de cocina con la agricultura urbana”.

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Diego Huertas ha trabajado como chef en varios restaurantes y hoteles del país.

Voces doradas

Smith Patricia Velásquez nació en San Martín (Cesar), pero toda su niñez y parte de la adolescencia las vivió en Becerril, municipio del mismo departamento donde despertó su amor por la cocina.

“Me la pasaba metida en el restaurante de un tío y así aprendí a cocinar. A los 15 años me fui para Bucaramanga y luego cogí rumbo hacia Bogotá, al barrio Bravo Páez donde vivo desde hace más de dos décadas. Del acento costeño ya no queda el menor rastro, pero amo el vallenato”.

Actualmente vive con su esposo, hijas y suegra y se dedica a tejer ruanas y hacer manualidades. En 2018 ingresó al grupo ‘Mis Sueños Dorados’, cuando unas amigas la invitaron para que participara en diferentes talleres.

Huerteras de Rafael Uribe

Patricia Velásquez es una costeña que desde niña aprendió el arte de cocinar.

“Una tragedia marcó mi ingreso al grupo. Hace cuatro años, cuando salíamos de una clase en la junta de acción comunal, un carro atropelló a tres de mis amigas y solo una sobrevivió. Decidí seguir en el grupo como un homenaje a las mujeres hermosas que se fueron al cielo”.

En ‘Mis Sueños Dorados’, Patricia hace ejercicios, manualidades y ahora aprende nuevas recetas culinarias con el JBB. “Primero fueron cuatro clases de teoría y ahora estamos en las prácticas, lo mejor del mundo porque gozamos, compartimos, aprendemos y fortalecemos nuestras amistades”.

Aunque se considera una cocinera experta, en las nuevas clases del chef Diego Huertas ha probado alimentos que jamás se le había ocurrido cocinar en su casa, como el calabacín, repollo salteado con azúcar o pimentón, debido a su relación con el colón inflamado.

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Patricia es una de las abuelas que más ayuda y participa en los talleres de culinaria saludable.

“A mis hijas poco les gustan las hortalizas. Un día les preparé una torta de espinaca, hortalizas que traje de una huerta, y quedaron maravilladas. Además de aprender nuevas recetas, estos talleres nos permiten alimentarnos con productos sanos y libres de químicos, algo fundamental por nuestra edad”.

Patricia ya está trabajando en el montaje de su huerta casera. Primero sembró semillas de pimentón y pepinos en varias materas, las cuales se están convirtiendo en plantas. “Mi objetivo es montar una huerta pequeña con lechugas y tomates cherry en la terraza de mi casa, donde también tengo muchas orquídeas y rosas, mis otras hijas”.

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El humor caribeño de Patricia es uno de los protagonistas en los talleres de cocina.

Gilma Millán, una caleña de 68 años, es una de las abuelas más recocheras y divertidas del grupo. Le encanta conversar y sacarle chiste a todo, aunque su corazón está lleno de tristeza por la pérdida de algunos de sus familiares.

“Tuve tres hijos, dos mujeres y un hombre, pero el varón se fue para el cielo. También perdí a uno de mis tres nietos, fallecimientos que nunca podré superar. Sin embargo, no dejo que toda esa tristeza nuble mi espíritu ni afecte la relación con mis amigas”.

Vivió en Yumbo hasta la adolescencia, cuando tuvo a su primera hija, y luego se vino a buscar mejor suerte y chupar frío a Bogotá. “Llegué al barrio Bravo Páez a la casa de mi papá, donde vivo hace 53 años. Siempre he trabajado, primero en empresas y almacenes, y ahora vendo bolsos y artesanías elaboradas con materiales reciclados”.

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Gilma Millán es la más recochera del grupo ‘Mis Sueños Dorados’.

Es una de las mujeres de la tercera edad más antiguas del grupo ‘Mis Sueños Dorados’, donde lleva 13 años. “Me invitó Adelaida, una vecina que es mi mejor amiga. Antes solo hacíamos ejercicios los lunes, miércoles y viernes en el parque El Triángulo, de 7:30 a 8:30 de la mañana”.

Gilma no se ha perdido ninguna de las clases de culinaria y agricultura urbana del JBB, al igual que las de baile. “Me encanta bailar cumbia, joropo y tango y ahora estoy fortaleciendo mis conocimientos de cocina con recetas muy saludables como mermeladas y wraps, una palabra que jamás había escuchado”.

Las enseñanzas de agricultura urbana las ha aplicado en algunas huertas de la localidad, donde ha sembrado y cosechado. “Quiero montar mi propia huerta casera en la terraza, pero tengo un perro bravo que hace estragos. Con la asesoría del JBB y mis amigas espero poder cumplir ese sueño para que mi familia coma más sano”.

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Gilma y Patricia se volvieron grandes amigas en el grupo ‘Mis Sueños Dorados’.

De sus 84 años de vida, Adelaida Sosa ha pasado 60 en Bravo Páez. Fue testigo de la urbanización masiva del barrio, una zona que antes estaba gobernada por varios potreros con muchos árboles y a donde llegaban gitanos y circos.

“Todo eso se fue acabando con la construcción de las casas del barrio, las cuales lo dejaron con escasas zonas verdes. Tuve tres hijos, uno de los cuales ya falleció, y los cuales saqué adelante sola porque mi esposo falleció hace 40 años. También soy abuela de ocho nietos”.

Adelaida fue una de las mujeres que fundó el grupo ‘Mis Sueños Dorados’. “Siempre nos hemos reunido en el salón comunal de la junta de acción, sitio que antes era una bodega. Somos cerca de 50 abuelos, la mayoría mujeres, y nos reunimos para hacer ejercicio y recibir talleres de manualidades”.

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Adelaida Sosa (sentada) es una de las abuelas que lleva más tiempo en el grupo ‘Mis Sueños Dorados’.

Las ensaladas no hacen parte de sus alimentos favoritos, por lo cual dudaba que le fueran a gustar las recetas saludables del profe Diego. “Pero al conocer todo lo que se puede hacer con las hortalizas y plantas de las huertas, quedé sorprendida y ahora replico las recetas en mi casa”.

Adelaida lleva varios años como huertera de Rafael Uribe Uribe. Uno de sus nietos montó una huerta casera en la terraza de la casa para complementar sus estudios de agronomía, un proyecto que se vio afectado por los fuertes vientos.

“Ahora espero revivir la huerta con el curso de agricultura urbana que nos dará el Jardín Botánico. Tener una huerta es un tesoro, ya que nos permite alimentarnos sano, sirve como terapia y nos podemos reconectar con la tierra”.

Huerteras de Rafael Uribe

Las abuelas del grupo ‘Mis Sueños Dorados’ harán el curso básico de agricultura urbana del JBB.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá