• El Jardín Botánico revivió la huerta escolar de este jardín de la localidad de Bosa, un sitio ubicado dentro de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo.
  • 27 niños de prejardín se convirtieron en ‘huerteritos’ al sembrar más de 40 plántulas de lechuga y acelga en este terruño agroecológico de 36 metros cuadrados.
  • Los pequeños, de tres y cuatro años, también crearon minihuertas en botellas plásticas y probaron una receta gastrobotánica: trufas con vegetales.

Ángel Damián Bernal es el más inquieto de los 27 niños que cursan prejardín en el jardín infantil del barrio Olarte, un sitio administrado por la Secretaría Distrital de Integración Social ubicado en la localidad de Bosa.

Según su profesora, a este pequeño de cuatro años le cuesta concentrarse, nunca permanece quieto y se la pasa conversando con sus compañeros. “Aunque no es grosero ni brusco, educarlo es todo un reto”.

La hiperactividad de Ángel solo desaparece cuando sus manos tienen contacto directo con la tierra. “Le encanta jugar con la tierra de los jardines. En ese momento, deja de hablar y se concentra haciendo figuras o buscando lombrices”.

Hace dos semanas, cuando Rodrigo Intencipa, profesional de campo del equipo de agricultura urbana del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) en Bosa, visitó el jardín infantil para revivir la huerta escolar de 36 metros cuadrados, la docente enseguida pensó en su travieso alumno.

“Cuando hablé con Rodrigo, le pregunté si los niños de prejardín, con edades entre los tres y cuatro años, podían participar en alguna de las actividades de la huerta. Sabía que Ángel estaría feliz de hacerlo y se iba a relajar bastante”.

El ingeniero agrónomo del JBB le respondió que el primer paso para recuperar la huerta escolar, era volver a montar las ocho eras, unas camas en madera que sufrieron bastante por el abandono y los estragos del paso del tiempo.

“En esta actividad, la cual requería de materiales como palas, palines, serruchos y puntillas, además de aplicar 500 kilos de tierra abonada, no podían participar los niños. Sin embargo, le dije a la profe que iba a organizar una jornada de siembra con los pequeños”.

Hace 15 días, Rodrigo y dos operarios del equipo de agricultura urbana del Jardín Botánico revivieron la huerta del jardín infantil Olarte con el nuevo montaje de las ocho camas, las cuales quedaron cubiertas por tierra negra.

“Luego plantamos 100 plántulas de especies como lechuga, acelga, mizuna, repollo, zanahoria, rábano, remolacha, menta, romero y girasol en cuatro camas, las más grandes. Las demás serían reverdecidas por los pequeños en otra jornada”.

A los pocos días del montaje y la primera siembra, Viviana González, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, visitó el jardín infantil, ubicado en la calle 54a sur con carrera 72a, para reunirse con la coordinadora y las docentes.

“Les propuse realizar varias actividades con los niños del jardín Olarte, un sitio que hace parte de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo, como crear minihuertas en la base de las botellas plásticas, sembrar en las eras de la huerta y un taller de gastrobotánica”.

Según Viviana, el jardín infantil aceptó encantado la propuesta y le informó que los 27 niños de prejardín serían los participantes. “Una compañera del equipo social me dio cerca de 30 botellas plásticas; yo me encargué de recortarlas y pintarles las bases de blanco”.

Minihuertas

La agricultura urbana se tomó el jardín infantil Olarte el pasado viernes 7 de noviembre. A las nueve de la mañana, los 27 niños de prejardín se organizaron en varias sillas en el área de juegos para empezar a huertear.

La primera actividad fue la creación de las minihuertas en las bases de las botellas, un taller práctico liderado por Rodrigo y Viviana. Durante media hora, los pequeños dibujaron figuras de animales, plantas, palabras y garabatos en los recipientes pintados de blanco. 

Sindy Rivera, coordinadora del equipo de agricultura urbana del JBB en las localidades de Bosa y Kennedy; y los profesionales sociales Orlando Blandón, Diana Daza y Laura Vera; los ayudaron a hacer sus coloridas creaciones.

Ángel fue el primero en terminar de dibujar en la botella: pintó un dinosaurio, un caballo, un árbol, su nombre y varios trazos sin forma definida. Luego empezó a correr por todo el patio de juegos y a distraer a sus compañeros.

Al ver varios baldes llenos de tierra, el ‘terremoto’ de prejardín se lanzó como una flecha para tocarla. El mundo externo desapareció para Ángel y solo quería buscar lombrices en el material que le daría vida a las minihuertas.

“Vamos a aplicar esta tierra en cada una de las bases de las botellas que pintaron. Luego, mis compañeros les van a ayudar a sembrar una plántula, de lechuga o espinaca. El objetivo es que se lleven estas minihuertas a sus casas”, informó Viviana.

En menos de 30 segundos, el pequeño de cuatro años llenó de tierra su botella dibujada y sembró una lechuga. Con el rostro sonriente y lleno de orgullo por la labor cumplida, empezó a ayudar a sus demás compañeros.

Las 27 minihuertas fueron ubicadas en varias mesas del salón de prejardín. “Las vamos a regar en la tarde y las dejaremos en el jardín durante el fin de semana. El lunes los familiares de los niños se las llevarán a sus casas, donde las cuidarán y llenarán de amor”, dijo la profesora.

Según Rodrigo, este ejercicio busca que los niños y sus padres, hermanos, primos o abuelos se lleven una pequeña parte de la huerta del jardín infantil Olarte a sus casas. “Estamos seguros que las lechugas y acelgas se desarrollarán muy bien con todo el amor que les van a dar”.

Manos a la huerta

Los 27 nuevos ‘huerteritos’ se dirigieron a una zona verde lineal ubicada al lado de la entrada del jardín para participar en la segunda actividad del Jardín Botánico, una siembra comunitaria en la renovada huerta escolar.

Los pequeños se dividieron en cuatro grupos, cada uno liderado por uno de los expertos del JBB, y sembraron 48 plántulas de lechuga y espinaca en este terruño agroecológico libre de químicos.

Ángel fue uno de los pequeños más entusiasmados durante la siembra. No se conformó con introducir una sola plántula y terminó con las manos, cara, zapatos y pantalón llenos de tierra. “Sembré cinco maticas y les ayudé a varios de mis amigos”.

La mayoría de los niños terminaron igual que Ángel, es decir con las manos negras. Este no fue el caso de Juan José Godoy, de tres años, quien sembró con un cuidado meticuloso para no ensuciarse su camisa blanca con flores azules.

“No quiero que me regañen por estar sucio”, dijo el ‘huerterito’. “Me gusta jugar con la tierra, pero en la tarde tengo el cumpleaños de un tío y por eso tengo que estar limpio; voy a cuidar mi matica”.

Con las manos de los niños de prejardín, la huerta estudiantil del jardín infantil Olarte se renaturalizó. Ahora alberga 148 plántulas de lechuga, acelga, mizuna, repollo, zanahoria, rábano, remolacha, menta, romero y girasol.

“El objetivo es que los niños puedan cosechar y llevar a sus casas estos alimentos sanos. Las directivas del jardín también van a incluir las hortalizas de la huerta en las comidas que les preparan a los pequeños”, mencionó Rodrigo.

El profesional del JBB en la localidad de Bosa informó que con esta huerta, la entidad ha fortalecido un total de 25 en Olarte y Nuevo Chile, barrios que están ubicados dentro del polígono de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo.

“Esta ZUMA se está renaturalizando con nuevas huertas, árboles y jardines. Contar con más coberturas vegetales es fundamental para disminuir los índices de contaminación atmosférica y así respirar un mejor aire”.

Trufas de vegetales

Luego de lavarse las manos y las caras, los ‘huerteritos’ del jardín infantil Olarte regresaron a su salón. Allí los esperaba Luigi González, ayudante de cocina del Jardín Botánico, para enseñarles una de las recetas de la línea gastrobotánica.

“Hoy les voy a demostrar que con los vegetales podemos hacer postres y que, además, son muy divertidos. Primero quiero que me digan cuáles son las frutas o verduras que más les gustan; a mí, por ejemplo, me encanta la espinaca”.

Piña, mango, manzana, patilla, fresa, mora, arveja y zanahoria fueron algunas de las respuestas de los niños. “Lo que más me gusta son las papas de pollo. Mi mamá me regaña porque no me como las verduras”, afirmó Ángel.

Luigi les mostró cada uno de los ingredientes de la receta que les iba a enseñar a preparar: espinaca, acelga, bananos, crema de maní, miel, avena en hojuelas, cacao procesado y coco rallado.

“La receta que haremos hoy se llama trufas de vegetales. Normalmente son dulces en forma de bolitas hechos de una mezcla de chocolate y otros ingredientes, pero en esta oportunidad las protagonistas son la espinaca y la acelga”.

Luego de mezclar los ingredientes en un bowl, Luigi pasó por los pupitres de los niños para que hicieran una bola con la mezcla y luego le adicionaran un poco de coco rallado. Algunos no aguantaron la curiosidad de probar la receta y se la comieron.

“La bola olía mucho a banano y como me gusta mucho esa fruta, me la comí”; dijo Ángel. El pequeño salió disparado a la mesa de Luigi para repetir. “Sabe delicioso y por eso me comí como cuatro”.

Al finalizar la muestra gastrobotánica, Sindy Rivera, coordinadora del equipo de agricultura urbana en Bosa y Kennedy, les agradeció a las directivas y docentes del jardín infantil Olarte por abrirle las puertas al JBB.

“Los niños son fundamentales para el futuro de la agricultura urbana. Al conocer en sus primeros años de vida cómo se siembra y recetas saludables como estas trufas de vegetales, estamos seguros que lo van a seguir haciendo de grandes”.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá