• Se trata de la huerta comunitaria de la Junta de Acción Comunal Pardo Rubio, barrio ubicado en la localidad de Chapinero.
  • Mide 73 metros cuadrados, alberga 100 plántulas de 14 especies y es liderado por un grupo comunitario de ocho adultos mayores del sector.
  • Este terreno agroecológico es fruto de Tejidos Urbanos, proyecto de la primera dama del Distrito que busca revitalizar el espacio público a través de la articulación de los sectores público y privado y la comunidad.

María Concepción Gama, más conocida como Conchita, echó raíces en Pardo Rubio, un barrio ubicado en los cerros orientales de Chapinero que empezó a constituirse durante las primeras décadas del siglo XX por las personas que trabajaban en la producción artesanal de ladrillos.

“En este territorio montañoso nací, crecí y conformé mi familia. Acá estaré hasta que parta de este mundo terrenal, siempre defendiendo a la comunidad a través del trabajo social que lidero desde hace muchos años”.

Según Conchita, nombre que la acompaña desde que era joven y el cual resuena por todos los recovecos de la zona, todas las obras de Pardo Rubio, como canchas deportivas, servicios públicos básicos y parques, fueron gestionadas por sus habitantes.

“Acá nadie nos ha regalado nada. Todo lo hemos hecho a pulso tocando muchas puertas y gestionando proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de las personas”, asegura la actual presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) Pardo Rubio.

Esta aguerrida lideresa tenía un pendiente con la comunidad del barrio, un sector que se pobló con los trabajadores de los chircales que había en los cerros, personas que sobrevivían en los hornos a cielo abierto y amasaban la arcilla de los ladrillos con los pies.

“Aunque le hemos dado vida a varias huertas comunitarias en Pardo Rubio, como la del Centro de Desarrollo Comunitario Titos Garzón, hace poco me propuse montar una en un sitio cercano al comedor comunitario que tiene la Secretaría de Integración Social en el barrio”.

Conchita, una mujer de estatura baja y pocas palabras, intentó hacerlo al lado de una cancha deportiva, pero por tratarse de una zona del espacio público debía cumplir con los requisitos del protocolo de huertas en este tipo de lugares.

Se comunicó con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), entidad que visitó la zona y le informó que el sitio no era apto para una huerta. Sin embargo, le recomendó tramitar el protocolo para un predio con cerramiento de 73 metros cuadrados ubicado al lado del comedor comunitario.

Con la asesoría técnica de Mónica León, coordinadora de agricultura urbana del JBB en la localidad de Chapinero, Conchita y Jorge Enrique Guerrero, miembro de la JAC Pardo Rubio, empezaron a hacer el papeleo del protocolo. 

“Radicamos toda la documentación ante el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), entidad encargada de administrar este predio del espacio público”, informó León.

Huerta histórica

El 28 de febrero de este año, el DADEP les envió una comunicación que daba la disponibilidad de utilizar el espacio para la actividad de agricultura urbana, un mensaje que luego fue autorizado por el JBB.

Convertir un predio lleno de pasto kikuyo en una huerta comunitaria próspera y que le brindara alimentos saludables a la comunidad, necesitaba de muchos insumos y bastantes manos amigas.

“Hace dos semanas nos visitó el equipo de Carolina Deik, la primera dama del Distrito, y nos dijeron que este predio se iba a convertir en la primera huerta de un proyecto llamado Tejidos Urbanos”, dijo Conchita.

Los profesionales le explicaron a la comunidad que esta iniciativa busca fortalecer la confianza ciudadana y el liderazgo local mediante la formación académica y la participación incidente en asuntos comunitarios. 

El objetivo de esta estrategia es transformar la ciudad desde sus barrios a través de acciones como el embellecimiento y revitalización de los espacios públicos, además de promover la cohesión social y el sentido de pertenencia.

“Nos pusimos muy contentos porque íbamos a cumplir nuestro sueño huertero. Esa misma semana empezamos a trabajar articuladamente con el Jardín Botánico para montar la huerta”, apuntó la líder de Pardo Rubio.

Las intervenciones en los barrios de Tejidos Urbanos serán realizadas a través de una articulación entre las empresas privadas y el Distrito. Las primeras harán donaciones y el segundo brindará insumos y asistencia técnica.

Para la huerta comunitaria de la Junta de Acción Comunal Pardo Rubio, las empresas Sodimac – Homecenter y la Constructora Bolívar aportaron insumos como tierra abonada y la madera para construir las camas elevadas.

“Nosotros hicimos el diseño de la huerta y aportamos el material vegetal, 100 plántulas de 14 especies: remolacha, acelga, repollo verde, repollo morado, cebolla, zanahoria, arveja, tomate cherry, salvia, orégano, hinojo, romanesco, caléndula y lechuga mostaza”, informó la profesional del JBB.

Un grupo comunitario conformado por ocho adultos mayores, como Conchita, Jorge Enrique Guerrero y Jaime Cristancho (encargado de la huerta del Centro de Desarrollo Comunitario Titos Garzón), ayudaron en el montaje de la nueva huerta.

“Construimos ocho camas: seis en cajones rectangulares y dos circulares en forma de mandala. Esta actividad fue realizada entre el JBB y la comunidad durante una semana de fuerte trabajo”, apuntó León.

La huerta, ubicada bajo la sombra de un jazmín del cabo, fue dividida en dos zonas dependiendo del suelo: una blanda (dos camas circulares y cuatro rectangulares) y una dura (dos camas rectangulares).

Lanzamiento

El viernes 14 de marzo fue el día escogido para presentar la primera huerta comunitaria de Tejidos Urbanos, proyecto que empezará beneficiando a las comunidades de Kennedy, Barrios Unidos, Rafael Uribe Uribe, Suba, Chapinero, Ciudad Bolívar, Fontibón y Engativá.

A las nueve de la mañana, el grupo comunitario de adultos mayores de Pardo Rubio ya tenía todo listo para recibir a la primera dama del Distrito y el personal de los sectores público y privado que hicieron realidad la huerta de la JAC.

“Quedé muy satisfecho con todo el trabajo que hicimos en esta huerta. Pude compartir mis conocimientos en agricultura urbana y aprendí más de los expertos. Hoy vamos a sembrar las 100 plántulas”,  dijo Jaime Cristancho, líder de la huerta Titos Garzón.

En un salón amplio del comedor comunitario, Carolina Deik, la primera dama del Distrito, y Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del Jardín Botánico, inauguraron oficialmente esta huerta comunitaria.

“La primera huerta de Tejidos Urbanos es fruto de la unión de la empresa privada, el Distrito y los líderes de la Junta de Acción Comunal Pardo Rubio. Nuestro objetivo es intervenir los parques y espacios públicos de los barrios de la ciudad”, informó Deik.

La primera dama le informó a la comunidad que este proyecto se estructura en dos ejes. El primero, de intervenciones urbanas, está conformado por actividades de embellecimiento del espacio público para recuperar zonas deterioradas y fomentar la apropiación.

“El segundo es de ciclos de formación. Varias universidades le ofrecerán a la comunidad cursos gratuitos en liderazgo, veeduría, gestión de proyectos y valores ciudadanos. Por eso hoy nos acompañan representantes de la Universidad Javeriana”.

El subdirector técnico operativo del JBB manifestó que esta nueva huerta comunitaria de la localidad de Chapinero hace parte de las 105 que han sido aprobadas por el protocolo de huertas en espacio público.

“Bogotá cuenta con aproximadamente 13.000 huertas urbanas y nuestra meta es llegar a fortalecer 25.000 durante esta administración. El apoyo de la empresa privada y de las comunidades será fundamental para lograrlo”.

Álvarez recalcó que los procesos de agricultura urbana apuntan a la seguridad alimentaria. “Además, estamos sembrando de una manera agroecológica, es decir que las plantas de estas huertas son sanas y libres de químicos”.

Manos a la huerta

Al finalizar las intervenciones protocolarias, las cerca de 50 personas que asistieron al evento de Territorios Urbanos se dirigieron a los 73 metros cuadrados de la nueva huerta comunitaria de la JAC Pardo Rubio.

Mónica León, la profesional del JBB encargada de asesorar técnicamente a la comunidad, les dio varias recomendaciones para pintar de verde, de una manera adecuada, las ocho camas de este terruño agroecológico.

“Nos vamos a dividir en ocho grupos, uno por cama, para sembrar las 100 plántulas. Las especies serán distintas en cada una de las estructuras y debemos sembrarlas con distancias entre los 20 y 25 centímetros”.

La primera dama del Distrito; trabajadores de Sodimac – Homecenter, Constructora Bolívar y Universidad Javeriana; funcionarios del JBB, Secretaría de Ambiente y Alcaldía Local de Chapinero; y habitantes del sector; pusieron sus manos en la tierra para darle vida a la huerta.

“Esperamos que esta huerta se sostenga y que vinculen nuevos actores, como los colegios del sector, para que vean en este terreno un ejemplo para poderlo replicar en sus territorios. No se necesita de grandes áreas para hacer agricultura urbana”, apuntó Álvarez.

El rostro de Conchita solo expresaba felicidad y satisfacción al ver materializado su huerto huertero. “Vamos a cuidar mucho la huerta, un terruño que nos dará alimentos sanos. Nuestro objetivo no es vender las hortalizas, sino dárselas a las personas que participen”.

La jornada terminó con una muestra gastrobotánica por parte de Diego Huertas, chef del JBB que preparó un dip de uchuvas y arándanos con romero, espinaca, yogur griego, kale, avena, quinua, garbanzo y cáscara de amero.

“Transformar las hortalizas, frutas y plantas medicinales de las huertas es el nivel máximo de la agricultura urbana. Contamos con una línea de gastrobotánica que llega a toda la ciudadanía por medio de talleres y capacitaciones”, puntualizó el subdirector del JBB.

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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Jardín Botánico de Bogotá