- Hace cinco años, el Hospital Pediátrico Tintal, ubicado en la localidad de Kennedy, se subió al bus de la agricultura urbana con el montaje de una huerta comunitaria.
- Varios pacientes que reciben tratamientos en la institución, reducen la ansiedad por medio del contacto con la tierra, hortalizas, frutales y plantas medicinales.
- 20 señoras habitantes del barrio El Tintal se encargan del mantenimiento de este terreno terapéutico y se convirtieron en huerteras a través de talleres y capacitaciones del Jardín Botánico José Celestino Mutis.

Desde hace siete meses, todos los martes y viernes en horas de la mañana, Carmen Rosa Cajamarca y su hija Sandra ingresan al Hospital Pediátrico Tintal, una institución distrital de la localidad de Kennedy que abrió sus puertas en 2016.
No lo hacen para visitar a uno de los menores de edad que están hospitalizados en las ocho nuevas Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de este hospital de la Subred Integrada de Servicios de Salud Sur Occidente.
Tampoco para acompañar a los niños o jóvenes que son atendidos en los más de 30 servicios que ofrece esta moderna edificación enladrillada, como medicina general y especializada, enfermería, atención odontológica, terapias y apoyo psicológico.
Madre e hija hacen parte del grupo de 20 señoras habitantes del barrio El Tintal que se encargan del cuidado de la huerta comunitaria del hospital, un amplio terreno agroecológico ubicado en la parte trasera del edificio.
“Somos las 20 cuidadoras de este oasis de hortalizas, frutales y plantas medicinales, una huerta muy hermosa que permite sanar y tejer comunidad. Nosotras tenemos la responsabilidad de hacer el mantenimiento”, asegura Carmen Rosa.

Esta mujer con más de seis décadas de vida asegura que Jose Guatibonza, profesional del equipo de agricultura del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), ha sido el gran maestro de las mujeres huerteras de El Tintal.
“Antes de que nos encomendaran el cuidado de la huerta, un proyecto que nació hace cinco años, Jose nos brindó un curso básico de agricultura urbana de cinco talleres donde nos convertimos en huerteras”.
En estos talleres teóricos y prácticos, el profesional de campo del JBB en la localidad de Kennedy las capacitó en temáticas como diseño de huertas, las variedades que se pueden sembrar, contenedores, rotación de cultivos y barreras alelopáticas.
“También aprendimos sobre la propagación sexual y asexual, semilleros, elaboración de abonos orgánicos, combinación de especies, asociación de cultivos y cosecha; conocimientos que fuimos aplicando en la huerta”, recordó esta mujer que lleva 23 años en El Tintal.
Carmen Rosa y Sandra aseguran que la huerta del Hospital Pediátrico Tintal va más allá de la siembra, riego, deshierbe, fertilización y cosecha que realizan los martes y viernes las 20 huerteras de la zona.

“Varios profesionales del hospital brindan talleres terapéuticos a los niños y jóvenes que están hospitalizados o reciben algún tratamiento. Por eso nos esforzamos mucho para que la huerta luzca próspera, verde y diversa”.
Además de tejer comunidad y sanar a los niños y adolescentes que son tratados en el hospital, la huerta hace parte de una estrategia ambiental que busca mitigar los aportes del sector salud al calentamiento global.
“Tener una huerta permite disminuir los efectos del cambio climático: es una cobertura vegetal que aporta oxígeno y brinda alimento a los polinizadores. En el hospital hacen varias mediciones relacionadas con la huella ambiental”, indicaron madre e hija.
Pandemia: el inicio
Natalia Orjuela es el corazón de la huerta del Hospital Pediátrico Tintal, un terreno conformado por ocho camas o eras de diversos tamaños y formas, un pequeño invernadero y una zona de compostaje.
Según la profesional especializada de la Subred Sur Occidente que lidera la estrategia de Hospitales Verdes y Saludables, este proyecto huertero y agroecológico empezó a gestarse durante el año más crítico de la pandemia del coronavirus.
“En 2020, el Acuerdo 790 declaró la emergencia climática en Bogotá y le ordenó al sector salud hacer acciones de mitigación al cambio climático, específicamente a disminuir la huella de carbono que generan nuestras actividades”.

Las cuatro subredes distritales empezaron a revisar el inventario de gases de efecto invernadero del sector salud y evidenciaron que era el que más contaminaba debido a la gran cantidad de residuos, energía y agua necesarios para afrontar la pandemia.
“En la Subred Sur Occidente, la más grande la ciudad, los 1.200 trabajadores estábamos volcados en atender los casos de covid-19 de manera asistencial y extramural. Por eso, la huella de carbono era altísima”.
Para medir la huella ambiental del sector por medio de un aplicativo y consolidar varios indicadores y estrategias, la Secretaría de Salud se adhirió a la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables.
“En el caso de la Subred Sur Occidente, priorizamos el trabajo en ocho de las 50 unidades que manejamos para calcular la huella de carbono generada por los residuos, energía, agua y compras verdes”.
Natalia escogió la agricultura urbana como medida de mitigación climática. Su objetivo era consolidar huertas urbanas en las ocho unidades de esta Subred que cuentan con los espacios verdes más amplios.
“En 2021, me articulé con la Alcaldía Local de Kennedy para formular el proyecto. Sin embargo, se decidió solo trabajar en el espacio verde del Hospital Pediátrico Tintal, que cuenta con mucha área apta y varios puntos de agua”.

La profesional postuló el proyecto a los presupuestos participativos de la Alcaldía de Kennedy. “La iniciativa también buscaba surtir de plantas medicinales a los grupos étnicos (afros, indígenas, palenqueros y gitanos) con los que tenemos procesos internos”.
Nace la huerta
El proyecto huertero de Natalia en el Hospital Pediátrico Tintal fue beneficiado por los presupuestos participativos de la Alcaldía Local de Kennedy. A lo largo de 2022, la entidad le entregó varios insumos para montar la huerta.
“Nos ganamos aproximadamente cinco millones de pesos en insumos y materiales. Durante todo el año, nos dieron guaduas y plásticos para montar un pequeño invernadero y las primeras camas, además de mangueras, herramientas y una volquetada de tierra abonada”.
La profesional de la estrategia Hospitales Verdes y Saludables no se podía encargar sola del montaje de la futura huerta. A mediados de 2022, recordó que el Jardín Botánico lideraba el proyecto de agricultura urbana y periurbana en la ciudad.
“El JBB nos podía ayudar con asesoría técnica, talleres, capacitaciones y el suministro de tierra y material vegetal. Me comuniqué con la entidad y al poco tiempo nos visitó el profesional Jose Guatibonza; juntos empezamos a trabajar en varias unidades de la Subred”.

Con su nuevo aliado y la participación de varias de las “Mujeres que Reverdecen”, un proyecto social y ambiental que tuvo la Alcaldía de Bogotá durante la pasada administración, nació la huerta urbana del hospital.
“El montaje fue un proceso bastante arduo y delicado. Por tratarse de un hospital, la tierra abonada debe llegar en lonas y sin ningún tipo de vector, es decir sin roedores o zancudos. Este proceso se alargó hasta el 2024”.
El reverdecer de la huerta también contó con la ayuda de varios estudiantes del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje). Uno de ellos dio marcha a un novedoso proceso de abono con cabello humano sin pintar en una de las camas o eras.
“El Centro Comercial Plaza de las Américas nos donó abono y sus trabajadores del equipo ambiental ayudaron con el montaje de algunas camas. Con estas manos amigas, poco a poco la huerta fue cogiendo forma”.
Huerta femenina
En su búsqueda por encontrar nuevos actores que le ayudaran a fortalecer la huerta del hospital pediátrico, Natalia encontró a un líder ambiental y social que trabaja en el humedal Tingua Azul, una de las esponjas hídricas de la localidad de Kennedy.

Diego Almonacid, un ambientalista bastante reconocido en el sector, le comentó que un grupo de 20 señoras habitantes de los conjuntos residenciales de El Tintal con las que llevaba un proceso en el canal de la Magdalena, podían ayudarle.
“Las conocí a finales de 2024 y en 2025 empezaron a trabajar en la huerta. Lo primero que les dije fue que este espacio era para ellas y debíamos enfocarnos en producir muchas plantas medicinales y aromáticas para los procesos terapéuticos que adelantamos en el hospital”.
Durante el primer trimestre de este año, luego de recibir los cinco módulos del curso básico de agricultura urbana del Jardín Botánico por parte de Jose Guatibonza, las 20 residentes de El Tintal le dieron un nuevo aspecto a la huerta.
“Con la asesoría técnica de Jose y las plántulas y tierra que nos trajo, las mujeres organizaron mejor las eras y montaron varias camas nuevas. Todo lo que aprendieron en el curso, lo aplicaron en este terreno libre de químicos”.
Debido a su gran compromiso con la huerta, la cual visitan sin falta los martes y viernes, Natalia y Jose les han brindado a las mujeres varios talleres y capacitaciones sobre las otras líneas de agricultura urbana que maneja el JBB.

En el más reciente, Claudia Veloza, ingeniera agrónoma de la entidad que lidera la línea de transformados, les enseñó a hacer pomadas y jabones con algunas de las plantas medicinales que siembran en la huerta, como cidrón, poleo, manzanilla y menta.
“Fue un taller maravilloso donde aprendimos a fusionar estos tesoros medicinales con el aceite de almendras y cera de abeja para las pomadas; y glicerina blanca y espumante ecológico para los jabones”, expresó Carmen Rosa Cajamarca.
La mayoría de mujeres han montado mini huertas en sus casas. “Gracias al hospital y el JBB, ya tenemos todos los conocimientos para hacerlo. Yo tengo una pequeña huerta medicinal en el balcón del apartamento”.
Según Jose Guatibonza, profesional del Jardín Botánico que lidera otros proyectos huerteros en la localidad de Kennedy, las 20 mujeres que mantienen verde y próspera la huerta del Hospital Pediátrico Tintal, se adueñaron de su corazón.
“Son huerteras muy juiciosas, cariñosas y con muchas ganas de seguir aprendiendo. En el 2026, ya tengo pensado llevarles nuevos talleres y capacitaciones para que fortalezcan sus conocimientos; quiero que conozcan nuestra línea de gastrobotánica”.

Terapias y nuevos proyectos
Varios niños y jóvenes que reciben tratamientos en el Hospital Pediátrico Tintal y en Hospital de Salud Mental Floralia, que también hace parte de la Subred Sur Occidente, se benefician con esta huerta sanadora y comunitaria.
“Vienen a este espacio a hacer sus terapias en medio de los cultivos. El contacto con la tierra y la naturaleza mejora bastante la salud y por eso queremos consolidar un proyecto de terapia hortícola enfocado en la salud física, mental y emocional”, precisó Natalia.
Hace poco, algunos de los pequeños que reducen la ansiedad en la huerta crearon unos semilleros de plantas comestibles y medicinales. “El objetivo es que cuando se conviertan en plántulas, los siembren las 20 huerteras”.
El parque temático en salud Chaquén, ubicado en la localidad de Sumapaz, donó varias plántulas para que los niños del hospital Floralia crearan su propia cama. “Nos donaron la planta del dolor, una especie de color morado con la que vamos a hacer talleres”.
Los pequeños que asisten al Hospital Pediátrico Tintal también han recibido capacitaciones y talleres del JBB. Varios profesionales de la entidad les brindaron talleres de tintes naturales y aromaterapia.

Natalia tiene muy presente el caso especial de un niño con problemas de socialización. “Cuando vino a la huerta y tuvo contacto con la tierra y las plantas, el niño empezó a hablar con sus compañeros; la naturaleza tiene mucho poder para sanar”.
Para 2026, la profesional especializada de Hospitales Verdes y Saludables ya tiene sobre la mesa varios proyectos para trabajar en esta huerta sanadora y comunitaria. Uno de ellos está relacionado con la comercialización de los vegetales, frutales y plantas medicinales.
“Queremos que las mujeres participen en los Mercados Campesinos Agroecológicos del Jardín Botánico y también realizar una pequeña feria en el hospital para que puedan vender las cosechas”.
Con los juegos de sábanas del hospital que ya no sirven, Natalia tiene proyectado que las huerteras que sepan coser y varias pacientes de la unidad renal que no tienen trabajo debido a su tratamiento, puedan hacer bolsos.
“Si nos donan estos insumos, las mujeres podrían elaborar esos bolsos y luego los venderíamos en las ferias del hospital. Estoy buscando quien nos done el hilo; todo lo que hemos hecho en la huerta ha sido a punta de gestión”.

Ampliar la huerta también está en el radar de Natalia. Si logra sumar nuevas manos amigas que donen los insumos, sueña con surtir de semillas a las demás huertas de la Subred y constituir un sitio de descanso para los doctores y enfermeras.
Huella ambiental
En diciembre de este año, el Hospital Pediátrico Tintal fue distinguido con el segundo puesto del premio “Menos huella, más salud”, el cual reconoce los mejores trabajos de los miembros de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables en América Latina.
Este hospital de la localidad de Kennedy fue reconocido por demostrar mejoras significativas en la reducción de la huella ambiental durante los últimos tres años, un largo proceso liderado por Natalia Orjuela que incluye los procesos de la huerta sanadora y comunitaria.
“Tenemos documentado cómo cada una de las más de 50 especies que tenemos en la huerta, nos ayudan a mitigar la huella ambiental del hospital. Esta es una razón de peso para ampliar más el tamaño del proyecto”.


