• Profesionales del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) lideraron un recorrido por cuatro huertas familiares y estudiantiles de esta localidad del sur de la ciudad, las cuales fueron creadas y fortalecidas durante este año.
  • Estos terruños con manejo agroecológico, es decir sin aplicar químicos y considerando principios ecológicos, hacen parte de un convenio suscrito entre el JBB y la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe.
  • Crónica de una jornada huertera donde participaron niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.
Huertas de Rafael Uribe

El Jardín Botánico recorrió varias huertas caseras y estudiantiles del sur de la ciudad.

Fue una mañana distinta en la sede D del colegio Restrepo Millán, una institución educativa distrital que inició labores hace 60 años y la cual está ubicada en el barrio Quiroga de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

Los pupitres de madera de los salones estaban desocupados y los tableros acrílicos no tenían una sola letra, número o fórmula matemática. Los corredores, decorados con afiches, pancartas y murales coloridos, lucían desolados y solo se escuchaba el ruido estridente de una chicharra.

Cientos de estudiantes de primaria y bachillerato, vestidos con uniformes y sudaderas de colores azul, gris y blanco, se encontraban formados en filas indias en el patio del plantel, un rectángulo gris con una que otra golosa pintada en el suelo.

Huertas de Rafael Uribe

Los estudiantes del colegio Restrepo Millán le dieron vida a una huerta vertical.

Las banderas de Colombia y Bogotá, dos bafles negros y un micrófono fueron ubicados sobre una tarima de cemento. Los docentes del colegio trataban de poner orden y disciplina, pero la algarabía de los alumnos era el común denominador.

Hacia las nueve de la mañana, varios servidores públicos del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) y la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe cruzaron la puerta enrejada del plantel, una llegada que puso a correr a las directivas.

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Luz Marina Romero y Guillermo Caro, rectora y coordinador del colegio, se subieron a la tarima para dirigirse a los alumnos. “Hoy vamos a realizar una izada de bandera donde reconoceremos a los estudiantes más aplicados y además haremos la inauguración oficial de nuestra huerta Vi-Verde”.

Huertas Rafael Uribe

La huerta del colegio Restrepo Millán contó con la asesoría del JBB y la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe.

Luego de entonar las notas de los himnos de Colombia, Bogotá y del colegio, Eduard Humberto Quintana, politólogo y actual alcalde local de Rafael Uribe Uribe, tomó el micrófono para dirigirse al público de jóvenes y niños.

“Los colegios son espacios propicios para dar marcha a los proyectos de agricultura urbana. Esta huerta estudiantil, un nuevo sitio verde de la localidad, es producto del trabajo de los estudiantes, profesores de ciencias y profesionales del Jardín Botánico”.

Jessica Castañeda y Andrés González, docentes de ciencias del colegio, se dirigieron hacia la tarima con las manos llenas de diplomas. Luego tomaron el micrófono y fueron llamando por sus nombres a 21 estudiantes de la institución educativa.

Huertas de Rafael Uribe

Los 21 vigías ambientales del colegio recibieron un diploma por su trabajo en la huerta.

“Estos niños y jóvenes hacen parte del grupo de vigías ambientales del colegio, los cuales se encargaron de montar y decorar nuestra huerta Vi-Verde con la asesoría de los profesionales del Jardín Botánico”, informaron los profesores.

Luego de recibir sus diplomas, los 21 vigías ambientales formaron una fila. Uno de ellos sostenía una pancarta con el logo de la huerta, una imagen del planeta Tierra rodeada por plantas y hortalizas que fue seleccionada a través de un concurso estudiantil.

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Bryan Rincón, un joven alto, trigueño y recochero que hace parte de los vigías ambientales, tomó unas tijeras para cortar una cinta roja, una actividad simbólica que oficializó la inauguración de la huerta. 

“En esta huerta nos divertimos mucho y aprendimos a cultivar y utilizar materiales reciclados, lecciones que no hemos visto en ninguna clase en los salones. En el futuro quiero montar mi propio restaurante con las plantas de una huerta”.

Huertas de Rafael Uribe

Los estudiantes lideraron la inauguración de la huerta Vi-Verde.

Huerta escolar atípica

La huerta Vi-Verde está ubicada detrás de los salones de la sede D del colegio Restrepo Millán, un terreno lineal que durante años fue utilizado como depósito de los pupitres viejos y material en desuso.

La primera zona de este terruño está conformada por 30 tubulares colgados de una infraestructura de madera pintada de rojo y amarillo, bolsas plásticas con tierra fértil donde los estudiantes sembraron lechuga, cebolla y cilantro.

La segunda parte de la huerta está en construcción. Se trata de un área con más de 40 llantas pintadas de colores verde, amarillo, rojo y naranja, materiales reciclados que a futuro contarán con plantas ornamentales y medicinales y le darán forma a un colorido jardín. 

Huertas de Rafael Uribe

La huerta del colegio Restrepo Millán es vertical.

Según Alma Melo, profesional de agricultura urbana del JBB en esta localidad del sur de la ciudad, esta huerta estudiantil es diferente a las más de 6.000 que hay en la capital del país, ya que se trata de una estructura vertical.

“Los colores de los 14 palos que hay en la pérgola que sostiene los tubulares, no fueron un homenaje a la bandera de Bogotá. Los que están pintados de amarillo, donde aplicamos aceite quemado, atraen a las polillas, y los rojos a las arañas; este es un control biólogo muy efectivo”.

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Sebastián Niño, coordinador de agricultura urbana del Jardín Botánico en las localidades de Rafael Uribe Uribe, Usme y Sumapaz, aseguró que la huerta Vi-Verde demuestra que no se necesitan grandes terrenos para sembrar.

“Las huertas verticales se caracterizan por la optimización de los espacios y la técnica de tubulares, cojines donde podemos sembrar hasta 10 diferentes plántulas. Esta es una excelente opción para las personas que no cuentan con áreas de gran tamaño para hacer agricultura urbana”.

Huertas de Rafael Uribe

En más de 40 llantas, los estudiantes le darán vida a un colorido jardín.

La historia de esta huerta se remonta a noviembre del año pasado, cuando Melo capacitó a los docentes de ciencias del colegio sobre agricultura urbana. Luego se escogió el terreno y determinaron que lo ideal sería aplicar la técnica de los tubulares.

“El paso a seguir fue capacitar a los 21 vigías ambientales durante siete semanas de este año, clases teóricas y prácticas donde aprendieron a sembrar. Ellos fueron los que pintaron la pérgola, hicieron los tubulares y sembraron las hortalizas”.

La profesional del JBB aseguró que esta huerta les ha servido como terapia a los estudiantes. “Los vigías ambientales son jóvenes con muchos problemas sociales, por lo cual la huerta fue el espacio ideal para que se comprometieran con un proyecto propio”.

Huertas de Rafael Uribe

Los tubulares son una técnica ideal para las personas que no cuentan con mucho espacio para montar una huerta.

La docente Jessica Castañeda concuerda con Melo. “Nuestros estudiantes han pasado por diferentes situaciones y algunos quedaron aislados de la sociedad. En esta huerta, que es un aula pedagógica viva, aprovechan el tiempo y aprenden a sembrar, reutilizar y alimentarse más sano”.

Aún queda mucho trabajo por hacer en este terruño con manejo agroecológico, es decir sin la utilización de químicos. Las directivas del colegio tienen proyectado hacer más tubulares en el área que no ha sido intervenida y van a involucrar a los demás docentes.

“Esta huerta es un proyecto transversal donde vamos a integrar las artes, matemáticas y educación física. Tenemos contemplado pintar un mural ecológico en las paredes y además destinamos otra zona del colegio para montar una huerta con 240 niños y jóvenes indígenas de la etnia embera”.

Huertas de Rafael Uribe

Los vigías ambientales del colegio están muy comprometidos con el cuidado de la huerta.

Dejando huellas

La sede D del colegio Restrepo Millán fue una de las cuatro paradas que realizó el Jardín Botánico el pasado 25 de mayo en Rafael Uribe Uribe, localidad donde trabaja mancomunadamente con la Alcaldía Local a través de un convenio.

“El convenio 464 tiene como meta fortalecer 120 huertas en la localidad (100 familiares y 20 comunitarias). Además de la del colegio, hoy visitamos tres huertas caseras que fueron fortalecidas o creadas este año”, dijo Melo.

La segunda parada del recorrido huertero fue en la casa de tres pisos de René Méndez, un tolimense de 65 años que desde hace tres décadas vive en Pesebre, un barrio ubicado en una montaña alta al que también llaman Río de Janeiro.

Huerteros de Rafael Uribe

La huerta casera de René Méndez nació hace ocho años.

La huerta casera está ubicada en la terraza de su casa, donde tiene seis camas llenas de lechuga, cilantro, perejil, coliflor, papa y zanahoria, además de decenas de materas plásticas con plantas ornamentales como suculentas.

“Mi huerta nació hace ocho años porque quería volver a sembrar, una actividad que hacía de pequeño y joven en el municipio de Flandes, donde nací. Desde esa época he recibido mucho apoyo y asesoría del Jardín Botánico y la Alcaldía Local”.

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Aunque es experto en labrar la tierra, a René le encanta fortalecer sus conocimientos constantemente. Por eso, en febrero de este año se inscribió en el curso básico de agricultura urbana del Jardín Botánico.

Huertas de Rafael Uribe

René siembra hortalizas y plantas medicinales en ocho camas.

“Además de aprender nuevas técnicas para controlar las plagas que afectan a los cultivos, a través de este curso recibí insumos para mejorar mi huerta, como tierra abonada, semillas y plántulas”.

Con la asesoría de Melo, este tolimense construyó más camas para sus cultivos. “Antes tenía solo tres y gracias al curso ahora cuento con seis. Esto me ha permitido contar con más alimentos sanos y sin químicos para llevar a la mesa”.

René no ha estado solo como huertero. María Verónica, su esposa, les ayuda a ratos a sembrar, cosechar o regar las plantas. “Sin embargo, desde hace poco tengo un ayudante fijo: Juan Pablo, un niño de siete años que vive en uno de los apartamentos que tengo en arriendo en la casa”.

Huertas de Rafael Uribe

La terraza de René ha reverdecido con la ayuda del JBB.

Según este flamenco que trabaja en la construcción, desde que Juan Pablo vio la huerta se contagió con la agricultura urbana. “Me ayuda mucho a regar y sembrar. Cuando llega del colegio sube a la terraza y se come pedacitos de lechuga y cilantro”.

El niño huertero lo tiene muy contento. “Ya me dijo que cuando sea grande y tenga casa propia, lo primero que va a hacer es montar una huerta. Me llenó de alegría cuando me aseguró que quería ser como yo”.

Todo lo que cosecha en la huerta es para el consumo de su familia, conformada por su esposa y su hija Sady Maritza, a quien no le gusta mucho el trabajo de la huerta. “La comercialización no es mi objetivo. En los años que llevo con la huerta no he vendido una sola rama de cilantro”. 

Huertas de Rafael Uribe

Todo lo que sale de la huerta es para el consumo de su familia.

En su casa viven otras cuatro familias en arriendo, las cuales se han beneficiado de la huerta. “Siempre que hay cosecha voy a los apartamentos y piezas que tengo en arriendo y les entrego a los inquilinos los productos sanos y frescos”.

René también hace trueques con un vecino que tiene una huerta. “Yo le llevo cilantro, papa y cebolla y él a cambio me da frutas, plantas aromáticas y mazorcas. El trueque es el espíritu de la agricultura urbana”.

La terraza no es la única parte de la casa que luce verde. “Siempre he sido un amante empedernido de las plantas, por lo cual tengo cien matas ornamentales en sitios como las escaleras, colgadas en los techos y en el apartamento donde vivo”.

Huertas de Rafael Uribe

René también realiza truques con las hortalizas y plantas de su huerta casera.

La huerta de las amigas

La tercera parada de la jornada huertera del Jardín Botánico fue en la huerta que Aracely Buitrago montó en la terraza de su casa del barrio Quiroga, un proyecto que inició este año con dos de sus mejores amigas.

“Con Edith e Inés decidimos inscribirnos este año en el curso básico de agricultura urbana del JBB, el cual nos motivó a crear una huerta propia. Como ellas no tienen espacio en sus casas para hacerlo, escogimos mi terraza”.

El tercer piso de la vivienda de Aracely, donde está la terraza cubierta por un techo de plástico, antes era el hábitat de Zeus y Luna, dos perros que la acompañan desde hace varios años.

Huertas de Rafael Uribe

La huerta casera de su terraza es el nuevo pasatiempo de Aracely.

“Les quité espacio a los perros para montar la huerta en una de las esquinas de la terraza. Como ellos son muy juguetones y curiosos, el primer paso fue cerrar el espacio con una malla, una obra que lideró mi esposo Helmun».

Alma Melo, la profesional del JBB, le recomendó que sembrara hortalizas y plantas medicinales en guacales y envases plásticos. También le indicó que en las paredes de la terraza podía colgar algunos tubulares.

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“En las tiendas del barrio comparamos 12 guacales y seis canecas plásticas. Con mis dos amigas decidimos utilizar los envases de los detergentes para sembrar, los cuales colgamos en una parte de la malla que protege la huerta”.

Huertas de Rafael Uribe

El esposo de Aracely le ayudó con el montaje de la huerta casera.

Aracely también utilizó recipientes de cemento y materas para darle vida a la huerta, la cual lleva el nombre de ‘Las tres amigas’. “Sembramos remolacha, zanahoria, lechuga, cebolla cabezona, arveja, maíz, brócoli, poleo y plantas medicinales”.

Aunque la iniciativa nació de la voluntad de las tres amigas, esta huerta ha contado con la mano de obra del esposo de Aracely, quien además de instalar la malla fue quien ordenó los guacales, colgó los envases plásticos e hizo un tubular para algunas lechugas.

“Helmun también fue el creador del sistema de aguas lluvias que utilizo para regar los cultivos, un tanque grande que está conectado con mangueras al techo. En el curso de agricultura aprendí que el agua potable del acueducto no es apta para la huerta”.

Huertas de Rafael Uribe

Aracely reutiliza los envases plásticos para sembrar.

Además de hortalizas y plantas medicinales, la casa de Aracely ha reverdecido con cientos de plantas ornamentales, en especial rosas de diversos colores. “Nací en Guacamayas, municipio de Boyacá donde aprendí a sembrar y me enamoré de las plantas y los animales; en la casa tengo perros, peces y canarios”.

Con los aprendizajes del curso de agricultura urbana, esta boyacense y madre de dos hijos también aprendió a reciclar y preparar abonos con los residuos orgánicos de la cocina. “Hago abonos moliendo las cáscaras de los huevos”.

La huerta de ‘Las tres amigas’ se convirtió en un proyecto personal de Aracely. “Mis amigas, debido a algunos quebrantos de salud, hace rato no vienen. Pero yo estoy muy comprometida con la huerta y ahora quiero sembrar acelgas y repollos para preparar más ensaladas saludables”.

Huertas de Rafael Uribe

La huerta de Aracely ha contado con la asesoría del JBB.

Huerta Fierro

Nancy Ramírez, una huilense y madre de dos hijos, fue otra de las habitantes de la localidad de Rafael Uribe Uribe que participó en el curso básico de agricultura urbana del Jardín Botánico de este año, el cual se realizó entre febrero y abril.

“Aunque en Garzón, municipio del Huila donde nací, jamás sembré una sola mata, soñaba con tener una huerta pequeña en mi casa para poder contar con los alimentos básicos, como cilantro para las sopas y lechugas para las ensaladas”.

Cuando Alma Melo visitó su casa de dos pisos, ubicada en un parque con varios urapanes centenarios del barrio Quiroga, evidenció que el patio era ideal para el montaje de una huerta casera.

Huertas de Rafael Uribe

La huerta casera de Nancy Ramírez nació este año luego de participar en un curso de agricultura urbana.

“El sitio cuenta con suficiente luz para poder sembrar ciertos cultivos, como cilantro, ajo, cebolla, lechuga, repollo y zanahoria. El único inconveniente es que el patio es demasiado húmedo, por lo cual le di varias recomendaciones”, dijo la experta.

El patio tenía cientos de ladrillos que la familia no pensaba utilizar. Melo le dijo a la futura huertera que utilizara ese material para ubicar encima los cajones con tierra donde iba a sembrar.

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“Una señora del barrio me regaló dos cajones de madera, los cuales puse sobre montículos de varios ladrillos para que la humedad no afectara los cultivos. Luego le pagué a un maestro para que hiciera el tercer cajón del mismo tamaño que los otros”.

Huertas de Rafael Uribe

Las hortalizas de Nancy hasta ahora están empezando a germinar.

El JBB le entregó tierra abonada y varias semillas y plántulas para el montaje de la huerta, la cual llamó Fierro, como su apellido materno. “Llevo muy poco con la huerta, por lo cual hasta ahora están creciendo las hortalizas y aromáticas. Todos los días la cuido para que la cosecha sea muy próspera”.

Nancy tiene compañía mientras riega o aparca la tierra de los cajones: Dara y Neón, dos perros pincher diminutos y bastante bulliciosos, en especial la hembra. “Ellos no afectan los cultivos y son muy juiciosos cuando no hay gente extraña en la casa”.

Su familia también le ha dado una mano con la huerta Fierro. “Mi esposo, Miguel Henao, me ayudó con el montaje de los cajones sobre los ladrillos y mis dos hijos sembraron una que otra semilla”.

Huertas de Rafael Uribe

Nancy es una amante de las plantas, las cuales siembra en materas y envases plásticos.

Antes de la huerta, el patio de su casa ya estaba reverdecido con plantas ornamentales. “Llevo varios años plantando en 30 materas y ocho botellas de plástico que colgué en una de las paredes del patio”.

Según Melo, los dueños de las tres huertas caseras o familiares que hicieron parte del recorrido huertero del JBB recibieron clases básicas de agricultura urbana en el salón comunal del primer sector del barrio Quiroga.

“Hacen parte de un grupo de 13 personas del barrio que se capacitaron desde febrero de este año, de las cuales el 70 por ciento montó su propia huerta. A través del convenio con la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, hemos realizado tres cursos básicos de agricultura urbana en este sector”.

Huertas de Rafael Uribe

Las paredes del patio de Nancy están llenas de envases con plantas.

Martha León, una líder comunitaria de la zona, ha sido la encargada de convocar a la ciudadanía para que participe en estos cursos. “Lo hace a través del voz a voz y siempre llegan muchas personas”.

Luego de las jornadas de capacitación, Melo visitó las casas de las personas interesadas en montar huertas caseras para realizar la asistencia técnica. “En esas visitas se analiza el espacio y las condiciones de luz y humedad. Luego sigue la fase de fortalecimiento, donde entregamos tierra, semillas y plántulas, y por último se hace seguimiento para que logren la cosecha”.

El Jardín Botánico y la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe seguirán haciendo recorridos huerteros por la localidad. “El objetivo es dar a conocer estas iniciativas comunitarias que son frutos del convenio entre las dos entidades, además de continuar con el proceso de agricultura urbana”, concluyó la ingeniera.

Huertas de Rafael Uribe

Los profesionales del JBB seguirán fortaleciendo las huertas de la localidad de Rafael Uribe Uribe.

 

Jhon Barros
Author: Jhon Barros

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